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Temario Específico F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a

F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a · OPE Osakidetza 2026

Pregunta 482 de Temario Específico F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a

Bloque 20 - Casos clínicos II

CASO CLÍNICO 7. ENUNCIADO DEL CASO Markel, de 12 años, derivado desde atención primaria a consulta de psicología de un Equipo de Salud Mental Infanto-juvenil. Viene acompañado por su madre, quien acudió a consulta porque su hijo presentaba rabietas que le parecen están contribuyendo al empeoramiento de su rendimiento escolar desde que empezara la ESO. Durante el último curso de Primaria, el profesorado señalaba que Markel era académicamente capaz, pero poco hábil para hacer amigos, más interesado por los dinosaurios de juguete que llevaba al colegio que por sus compañeros. Rara vez hablaba en clase, y en los últimos meses varios profesores le habían oído gritar a otros chicos, generalmente en el pasillo, sin que detectaran causa alguna, pero no le habían castigado al suponer que estaba respondiendo a alguna provocación. Al entrevistarlo a solas, respondió con balbuceos no espontáneos a las preguntas sobre el colegio, los compañeros de clase y la familia. Sin embargo, cuando se le pregunto si le interesaban los dinosaurios, se animó. Sacó de la mochila varios dinosaurios de juguete y, sin mirar mucho a los ojos, se puso a hablar largo y tendido sobre ellos, describiendo con exactitud sus nombres, características y la forma en que se clasificaban. Al preguntarle de nuevo por el colegio, comenta finalmente que otros chicos le susurran insultos en clase, y que después, en el pasillo, se los gritan al oído, “y yo odio los ruidos fuertes”. En la anamnesis, se recoge que Markel dijo su primera palabra a los 11 meses y empezó a utilizar frases cortas a los tres años. Siempre le han gustado mucho los dinosaurios. Según su madre, siempre ha sido muy tímido, sin amigos íntimos. Le disgustan los chistes y las bromas –dice que no los entiende–, y aunque a ella estos comportamientos siempre la han parecido un poco raros, señala que no son muy distintos de los de su padre, ya que ambos son “muy tiquismiquis con las rutinas y sin sentido del humor”. Durante la exploración se mostró tímido y por lo general nada espontáneo. Pese al bajo contacto ocular, el discurso era coherente e intencional. En ocasiones se trababa con las palabras, hacía pausas excesivas y a veces repetía rápidamente palabras o partes de palabras. Decía encontrarse bien, pero que le daba miedo el colegio. Parecía triste y solamente se animaba al hablar de sus dinosaurios de juguete. Negó tener ideas suicidas, y no presentaba síntomas psicóticos. La cognición estaba intacta. Según el DSM-5:

a

El trastorno del espectro autista se diagnostica dos veces más frecuentemente en el sexo masculino que en el femenino.

b

En las muestras clínicas, los niños tienden a tener más probabilidad de presentar discapacidad intelectual acompañante que las niñas.

c

En las niñas sin deterioro intelectual acompañante ni retraso del lenguaje, el trastorno del espectro autista podría no reconocerse por resultar quizás más sutil la manifestación de las dificultades sociales y de comunicación.

d

Todas las respuestas son correctas.

Respuesta correcta

Respuesta correcta: opción C, En las niñas sin deterioro intelectual acompañante ni retraso del lenguaje, el trastorno del espectro autista podría no reconocerse por resultar quizás más sutil la manifestación de las dificultades sociales y de comunicación.

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CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana ¿Cuál de los siguientes diagnósticos sería considerado como trastorno secundario?

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