F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a · OPE Osakidetza 2026
Bloque 20 - Casos clínicos II: preguntas y respuestas
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Preguntas
25
Pregunta 476
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana ¿Cuál de los siguientes diagnósticos sería considerado como trastorno secundario?
Pregunta 477
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana Dadas las características del caso, ¿Qué instrumento de evaluación incorporaría al protocolo de evaluación?
Pregunta 478
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana ¿Cuál de las siguientes terapias es un tratamiento integrado multimodal recomendable para este paciente?
Pregunta 479
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana Los programas de tratamiento que han demostrado mayores niveles de evidencia y están altamente recomendados en el tratamiento de los trastornos psicóticos son:
Pregunta 480
CASO CLÍNICO 7. ENUNCIADO DEL CASO Markel, de 12 años, derivado desde atención primaria a consulta de psicología de un Equipo de Salud Mental Infanto-juvenil. Viene acompañado por su madre, quien acudió a consulta porque su hijo presentaba rabietas que le parecen están contribuyendo al empeoramiento de su rendimiento escolar desde que empezara la ESO. Durante el último curso de Primaria, el profesorado señalaba que Markel era académicamente capaz, pero poco hábil para hacer amigos, más interesado por los dinosaurios de juguete que llevaba al colegio que por sus compañeros. Rara vez hablaba en clase, y en los últimos meses varios profesores le habían oído gritar a otros chicos, generalmente en el pasillo, sin que detectaran causa alguna, pero no le habían castigado al suponer que estaba respondiendo a alguna provocación. Al entrevistarlo a solas, respondió con balbuceos no espontáneos a las preguntas sobre el colegio, los compañeros de clase y la familia. Sin embargo, cuando se le pregunto si le interesaban los dinosaurios, se animó. Sacó de la mochila varios dinosaurios de juguete y, sin mirar mucho a los ojos, se puso a hablar largo y tendido sobre ellos, describiendo con exactitud sus nombres, características y la forma en que se clasificaban. Al preguntarle de nuevo por el colegio, comenta finalmente que otros chicos le susurran insultos en clase, y que después, en el pasillo, se los gritan al oído, “y yo odio los ruidos fuertes”. En la anamnesis, se recoge que Markel dijo su primera palabra a los 11 meses y empezó a utilizar frases cortas a los tres años. Siempre le han gustado mucho los dinosaurios. Según su madre, siempre ha sido muy tímido, sin amigos íntimos. Le disgustan los chistes y las bromas –dice que no los entiende–, y aunque a ella estos comportamientos siempre la han parecido un poco raros, señala que no son muy distintos de los de su padre, ya que ambos son “muy tiquismiquis con las rutinas y sin sentido del humor”. Durante la exploración se mostró tímido y por lo general nada espontáneo. Pese al bajo contacto ocular, el discurso era coherente e intencional. En ocasiones se trababa con las palabras, hacía pausas excesivas y a veces repetía rápidamente palabras o partes de palabras. Decía encontrarse bien, pero que le daba miedo el colegio. Parecía triste y solamente se animaba al hablar de sus dinosaurios de juguete. Negó tener ideas suicidas, y no presentaba síntomas psicóticos. La cognición estaba intacta. Según el DSM-5, en este caso se establecería como diagnóstico principal:
Pregunta 481
CASO CLÍNICO 7. ENUNCIADO DEL CASO Markel, de 12 años, derivado desde atención primaria a consulta de psicología de un Equipo de Salud Mental Infanto-juvenil. Viene acompañado por su madre, quien acudió a consulta porque su hijo presentaba rabietas que le parecen están contribuyendo al empeoramiento de su rendimiento escolar desde que empezara la ESO. Durante el último curso de Primaria, el profesorado señalaba que Markel era académicamente capaz, pero poco hábil para hacer amigos, más interesado por los dinosaurios de juguete que llevaba al colegio que por sus compañeros. Rara vez hablaba en clase, y en los últimos meses varios profesores le habían oído gritar a otros chicos, generalmente en el pasillo, sin que detectaran causa alguna, pero no le habían castigado al suponer que estaba respondiendo a alguna provocación. Al entrevistarlo a solas, respondió con balbuceos no espontáneos a las preguntas sobre el colegio, los compañeros de clase y la familia. Sin embargo, cuando se le pregunto si le interesaban los dinosaurios, se animó. Sacó de la mochila varios dinosaurios de juguete y, sin mirar mucho a los ojos, se puso a hablar largo y tendido sobre ellos, describiendo con exactitud sus nombres, características y la forma en que se clasificaban. Al preguntarle de nuevo por el colegio, comenta finalmente que otros chicos le susurran insultos en clase, y que después, en el pasillo, se los gritan al oído, “y yo odio los ruidos fuertes”. En la anamnesis, se recoge que Markel dijo su primera palabra a los 11 meses y empezó a utilizar frases cortas a los tres años. Siempre le han gustado mucho los dinosaurios. Según su madre, siempre ha sido muy tímido, sin amigos íntimos. Le disgustan los chistes y las bromas –dice que no los entiende–, y aunque a ella estos comportamientos siempre la han parecido un poco raros, señala que no son muy distintos de los de su padre, ya que ambos son “muy tiquismiquis con las rutinas y sin sentido del humor”. Durante la exploración se mostró tímido y por lo general nada espontáneo. Pese al bajo contacto ocular, el discurso era coherente e intencional. En ocasiones se trababa con las palabras, hacía pausas excesivas y a veces repetía rápidamente palabras o partes de palabras. Decía encontrarse bien, pero que le daba miedo el colegio. Parecía triste y solamente se animaba al hablar de sus dinosaurios de juguete. Negó tener ideas suicidas, y no presentaba síntomas psicóticos. La cognición estaba intacta. En este caso, y de acuerdo con el DSM-5, las características del lenguaje de Markel son compatibles con las características diagnosticas del:
Pregunta 482
CASO CLÍNICO 7. ENUNCIADO DEL CASO Markel, de 12 años, derivado desde atención primaria a consulta de psicología de un Equipo de Salud Mental Infanto-juvenil. Viene acompañado por su madre, quien acudió a consulta porque su hijo presentaba rabietas que le parecen están contribuyendo al empeoramiento de su rendimiento escolar desde que empezara la ESO. Durante el último curso de Primaria, el profesorado señalaba que Markel era académicamente capaz, pero poco hábil para hacer amigos, más interesado por los dinosaurios de juguete que llevaba al colegio que por sus compañeros. Rara vez hablaba en clase, y en los últimos meses varios profesores le habían oído gritar a otros chicos, generalmente en el pasillo, sin que detectaran causa alguna, pero no le habían castigado al suponer que estaba respondiendo a alguna provocación. Al entrevistarlo a solas, respondió con balbuceos no espontáneos a las preguntas sobre el colegio, los compañeros de clase y la familia. Sin embargo, cuando se le pregunto si le interesaban los dinosaurios, se animó. Sacó de la mochila varios dinosaurios de juguete y, sin mirar mucho a los ojos, se puso a hablar largo y tendido sobre ellos, describiendo con exactitud sus nombres, características y la forma en que se clasificaban. Al preguntarle de nuevo por el colegio, comenta finalmente que otros chicos le susurran insultos en clase, y que después, en el pasillo, se los gritan al oído, “y yo odio los ruidos fuertes”. En la anamnesis, se recoge que Markel dijo su primera palabra a los 11 meses y empezó a utilizar frases cortas a los tres años. Siempre le han gustado mucho los dinosaurios. Según su madre, siempre ha sido muy tímido, sin amigos íntimos. Le disgustan los chistes y las bromas –dice que no los entiende–, y aunque a ella estos comportamientos siempre la han parecido un poco raros, señala que no son muy distintos de los de su padre, ya que ambos son “muy tiquismiquis con las rutinas y sin sentido del humor”. Durante la exploración se mostró tímido y por lo general nada espontáneo. Pese al bajo contacto ocular, el discurso era coherente e intencional. En ocasiones se trababa con las palabras, hacía pausas excesivas y a veces repetía rápidamente palabras o partes de palabras. Decía encontrarse bien, pero que le daba miedo el colegio. Parecía triste y solamente se animaba al hablar de sus dinosaurios de juguete. Negó tener ideas suicidas, y no presentaba síntomas psicóticos. La cognición estaba intacta. Según el DSM-5:
Pregunta 483
CASO CLÍNICO 7. ENUNCIADO DEL CASO Markel, de 12 años, derivado desde atención primaria a consulta de psicología de un Equipo de Salud Mental Infanto-juvenil. Viene acompañado por su madre, quien acudió a consulta porque su hijo presentaba rabietas que le parecen están contribuyendo al empeoramiento de su rendimiento escolar desde que empezara la ESO. Durante el último curso de Primaria, el profesorado señalaba que Markel era académicamente capaz, pero poco hábil para hacer amigos, más interesado por los dinosaurios de juguete que llevaba al colegio que por sus compañeros. Rara vez hablaba en clase, y en los últimos meses varios profesores le habían oído gritar a otros chicos, generalmente en el pasillo, sin que detectaran causa alguna, pero no le habían castigado al suponer que estaba respondiendo a alguna provocación. Al entrevistarlo a solas, respondió con balbuceos no espontáneos a las preguntas sobre el colegio, los compañeros de clase y la familia. Sin embargo, cuando se le pregunto si le interesaban los dinosaurios, se animó. Sacó de la mochila varios dinosaurios de juguete y, sin mirar mucho a los ojos, se puso a hablar largo y tendido sobre ellos, describiendo con exactitud sus nombres, características y la forma en que se clasificaban. Al preguntarle de nuevo por el colegio, comenta finalmente que otros chicos le susurran insultos en clase, y que después, en el pasillo, se los gritan al oído, “y yo odio los ruidos fuertes”. En la anamnesis, se recoge que Markel dijo su primera palabra a los 11 meses y empezó a utilizar frases cortas a los tres años. Siempre le han gustado mucho los dinosaurios. Según su madre, siempre ha sido muy tímido, sin amigos íntimos. Le disgustan los chistes y las bromas –dice que no los entiende–, y aunque a ella estos comportamientos siempre la han parecido un poco raros, señala que no son muy distintos de los de su padre, ya que ambos son “muy tiquismiquis con las rutinas y sin sentido del humor”. Durante la exploración se mostró tímido y por lo general nada espontáneo. Pese al bajo contacto ocular, el discurso era coherente e intencional. En ocasiones se trababa con las palabras, hacía pausas excesivas y a veces repetía rápidamente palabras o partes de palabras. Decía encontrarse bien, pero que le daba miedo el colegio. Parecía triste y solamente se animaba al hablar de sus dinosaurios de juguete. Negó tener ideas suicidas, y no presentaba síntomas psicóticos. La cognición estaba intacta. En relación con el caso, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es correcta?
Pregunta 484
CASO CLÍNICO 8. ENUNCIADO DEL CASO Izaskun, de 35 años, derivada desde atención primaria a consulta de un Centro de Salud Mental. Se trata de una analista informática, a la que una pequeña crítica reciente en el ámbito profesional le había dejado “llorando durante horas”. Durante la entrevista, señaló que llevaba tiempo muy baja de ánimo, y creía que esa crítica “fue la gota que colmó el vaso”. Se sentía frustrada en su trabajo, pues consideraba que no podía ya aspirar a mucho más en el ámbito laboral, lo que frecuentemente le causaba malestar y le llevaba a pensar que no tenía talento suficiente para encontrar un trabajo mejor. A pesar de sus problemas laborales, creía que era capaz concentrarse sin dificultad. Si bien comentaba que nunca había pensado en suicidarse, a veces se planteaba si la vida tenía algún sentido. Comentó que en ocasiones le costaba dormirse, y que no había perdido ni peso ni apetito. Le gustaba correr y estar al aire libre, y aunque puntualmente quedaba con algunos compañeros de trabajo, decía ser tímida y sentirse fuera de lugar en aquellas situaciones sociales a no ser que conociera bien a la gente. Consideraba su deseo sexual normal, y afirmaba que sus relaciones románticas habían sido “pocas y breves”. Comentó que sus síntomas iban y venían, pero que habían permanecido estables en los últimos tres años. No tenía síntomas indicativos de manía o hipomanía. Con respecto a su historia familiar, Izaskun comentó que era hija única, y que de pequeña había estado muy unida a su padre, en tanto que describió a su madre como una mujer retraída y emocionalmente distante. Cuando estaba en secundaria ingresaron en repetidas ocasiones a su padre por leucemia, lo que a ella le causó una depresión que fue tratada con psicoterapia, lo que afirma le resultó de mucha ayuda. No tenía más antecedentes psiquiátricos ni médicos. Tras esta primera entrevista se le prescribió escitalopram y el inicio de una psicoterapia de apoyo. Al cabo de varios meses de tratamiento Izaskun confesó que de niña había sufrido abusos sexuales por parte de un amigo de la familia. Además, se descubrió que tenía pocas amigas y un patrón persistente de relaciones disfuncionales con los hombres. De acuerdo con el DSM-5, los síntomas descritos se corresponden con un diagnóstico principal de:
Pregunta 485
CASO CLÍNICO 8. ENUNCIADO DEL CASO Izaskun, de 35 años, derivada desde atención primaria a consulta de un Centro de Salud Mental. Se trata de una analista informática, a la que una pequeña crítica reciente en el ámbito profesional le había dejado “llorando durante horas”. Durante la entrevista, señaló que llevaba tiempo muy baja de ánimo, y creía que esa crítica “fue la gota que colmó el vaso”. Se sentía frustrada en su trabajo, pues consideraba que no podía ya aspirar a mucho más en el ámbito laboral, lo que frecuentemente le causaba malestar y le llevaba a pensar que no tenía talento suficiente para encontrar un trabajo mejor. A pesar de sus problemas laborales, creía que era capaz concentrarse sin dificultad. Si bien comentaba que nunca había pensado en suicidarse, a veces se planteaba si la vida tenía algún sentido. Comentó que en ocasiones le costaba dormirse, y que no había perdido ni peso ni apetito. Le gustaba correr y estar al aire libre, y aunque puntualmente quedaba con algunos compañeros de trabajo, decía ser tímida y sentirse fuera de lugar en aquellas situaciones sociales a no ser que conociera bien a la gente. Consideraba su deseo sexual normal, y afirmaba que sus relaciones románticas habían sido “pocas y breves”. Comentó que sus síntomas iban y venían, pero que habían permanecido estables en los últimos tres años. No tenía síntomas indicativos de manía o hipomanía. Con respecto a su historia familiar, Izaskun comentó que era hija única, y que de pequeña había estado muy unida a su padre, en tanto que describió a su madre como una mujer retraída y emocionalmente distante. Cuando estaba en secundaria ingresaron en repetidas ocasiones a su padre por leucemia, lo que a ella le causó una depresión que fue tratada con psicoterapia, lo que afirma le resultó de mucha ayuda. No tenía más antecedentes psiquiátricos ni médicos. Tras esta primera entrevista se le prescribió escitalopram y el inicio de una psicoterapia de apoyo. Al cabo de varios meses de tratamiento Izaskun confesó que de niña había sufrido abusos sexuales por parte de un amigo de la familia. Además, se descubrió que tenía pocas amigas y un patrón persistente de relaciones disfuncionales con los hombres. Según el DSM-5, el diagnóstico de Izaskun se clasifica en el subtipo de “inicio temprano”:
Pregunta 486
CASO CLÍNICO 8. ENUNCIADO DEL CASO Izaskun, de 35 años, derivada desde atención primaria a consulta de un Centro de Salud Mental. Se trata de una analista informática, a la que una pequeña crítica reciente en el ámbito profesional le había dejado “llorando durante horas”. Durante la entrevista, señaló que llevaba tiempo muy baja de ánimo, y creía que esa crítica “fue la gota que colmó el vaso”. Se sentía frustrada en su trabajo, pues consideraba que no podía ya aspirar a mucho más en el ámbito laboral, lo que frecuentemente le causaba malestar y le llevaba a pensar que no tenía talento suficiente para encontrar un trabajo mejor. A pesar de sus problemas laborales, creía que era capaz concentrarse sin dificultad. Si bien comentaba que nunca había pensado en suicidarse, a veces se planteaba si la vida tenía algún sentido. Comentó que en ocasiones le costaba dormirse, y que no había perdido ni peso ni apetito. Le gustaba correr y estar al aire libre, y aunque puntualmente quedaba con algunos compañeros de trabajo, decía ser tímida y sentirse fuera de lugar en aquellas situaciones sociales a no ser que conociera bien a la gente. Consideraba su deseo sexual normal, y afirmaba que sus relaciones románticas habían sido “pocas y breves”. Comentó que sus síntomas iban y venían, pero que habían permanecido estables en los últimos tres años. No tenía síntomas indicativos de manía o hipomanía. Con respecto a su historia familiar, Izaskun comentó que era hija única, y que de pequeña había estado muy unida a su padre, en tanto que describió a su madre como una mujer retraída y emocionalmente distante. Cuando estaba en secundaria ingresaron en repetidas ocasiones a su padre por leucemia, lo que a ella le causó una depresión que fue tratada con psicoterapia, lo que afirma le resultó de mucha ayuda. No tenía más antecedentes psiquiátricos ni médicos. Tras esta primera entrevista se le prescribió escitalopram y el inicio de una psicoterapia de apoyo. Al cabo de varios meses de tratamiento Izaskun confesó que de niña había sufrido abusos sexuales por parte de un amigo de la familia. Además, se descubrió que tenía pocas amigas y un patrón persistente de relaciones disfuncionales con los hombres. Resultaría aconsejable valorar en mayor profundidad si Izaskun cumple los criterios del DSM-5 para el diagnóstico comórbido de un:
Pregunta 487
CASO CLÍNICO 8. ENUNCIADO DEL CASO Izaskun, de 35 años, derivada desde atención primaria a consulta de un Centro de Salud Mental. Se trata de una analista informática, a la que una pequeña crítica reciente en el ámbito profesional le había dejado “llorando durante horas”. Durante la entrevista, señaló que llevaba tiempo muy baja de ánimo, y creía que esa crítica “fue la gota que colmó el vaso”. Se sentía frustrada en su trabajo, pues consideraba que no podía ya aspirar a mucho más en el ámbito laboral, lo que frecuentemente le causaba malestar y le llevaba a pensar que no tenía talento suficiente para encontrar un trabajo mejor. A pesar de sus problemas laborales, creía que era capaz concentrarse sin dificultad. Si bien comentaba que nunca había pensado en suicidarse, a veces se planteaba si la vida tenía algún sentido. Comentó que en ocasiones le costaba dormirse, y que no había perdido ni peso ni apetito. Le gustaba correr y estar al aire libre, y aunque puntualmente quedaba con algunos compañeros de trabajo, decía ser tímida y sentirse fuera de lugar en aquellas situaciones sociales a no ser que conociera bien a la gente. Consideraba su deseo sexual normal, y afirmaba que sus relaciones románticas habían sido “pocas y breves”. Comentó que sus síntomas iban y venían, pero que habían permanecido estables en los últimos tres años. No tenía síntomas indicativos de manía o hipomanía. Con respecto a su historia familiar, Izaskun comentó que era hija única, y que de pequeña había estado muy unida a su padre, en tanto que describió a su madre como una mujer retraída y emocionalmente distante. Cuando estaba en secundaria ingresaron en repetidas ocasiones a su padre por leucemia, lo que a ella le causó una depresión que fue tratada con psicoterapia, lo que afirma le resultó de mucha ayuda. No tenía más antecedentes psiquiátricos ni médicos. Tras esta primera entrevista se le prescribió escitalopram y el inicio de una psicoterapia de apoyo. Al cabo de varios meses de tratamiento Izaskun confesó que de niña había sufrido abusos sexuales por parte de un amigo de la familia. Además, se descubrió que tenía pocas amigas y un patrón persistente de relaciones disfuncionales con los hombres. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones sobre Izaskun no es correcta?
Pregunta 488
CASO CLÍNICO 8. ENUNCIADO DEL CASO Izaskun, de 35 años, derivada desde atención primaria a consulta de un Centro de Salud Mental. Se trata de una analista informática, a la que una pequeña crítica reciente en el ámbito profesional le había dejado “llorando durante horas”. Durante la entrevista, señaló que llevaba tiempo muy baja de ánimo, y creía que esa crítica “fue la gota que colmó el vaso”. Se sentía frustrada en su trabajo, pues consideraba que no podía ya aspirar a mucho más en el ámbito laboral, lo que frecuentemente le causaba malestar y le llevaba a pensar que no tenía talento suficiente para encontrar un trabajo mejor. A pesar de sus problemas laborales, creía que era capaz concentrarse sin dificultad. Si bien comentaba que nunca había pensado en suicidarse, a veces se planteaba si la vida tenía algún sentido. Comentó que en ocasiones le costaba dormirse, y que no había perdido ni peso ni apetito. Le gustaba correr y estar al aire libre, y aunque puntualmente quedaba con algunos compañeros de trabajo, decía ser tímida y sentirse fuera de lugar en aquellas situaciones sociales a no ser que conociera bien a la gente. Consideraba su deseo sexual normal, y afirmaba que sus relaciones románticas habían sido “pocas y breves”. Comentó que sus síntomas iban y venían, pero que habían permanecido estables en los últimos tres años. No tenía síntomas indicativos de manía o hipomanía. Con respecto a su historia familiar, Izaskun comentó que era hija única, y que de pequeña había estado muy unida a su padre, en tanto que describió a su madre como una mujer retraída y emocionalmente distante. Cuando estaba en secundaria ingresaron en repetidas ocasiones a su padre por leucemia, lo que a ella le causó una depresión que fue tratada con psicoterapia, lo que afirma le resultó de mucha ayuda. No tenía más antecedentes psiquiátricos ni médicos. Tras esta primera entrevista se le prescribió escitalopram y el inicio de una psicoterapia de apoyo. Al cabo de varios meses de tratamiento Izaskun confesó que de niña había sufrido abusos sexuales por parte de un amigo de la familia. Además, se descubrió que tenía pocas amigas y un patrón persistente de relaciones disfuncionales con los hombres. Si no se han cumplido todos los criterios para un episodio de depresión mayor durante al menos los dos años anteriores, en el diagnóstico principal de la paciente puede especificarse:
Pregunta 489
CASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. Con la información que tenemos del caso, y de acuerdo con el DSM-5, ¿podemos realizar el diagnóstico de trastorno de ansiedad de separación?
Pregunta 490
CASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. Según el DSM-5, el cuadro clínico de Mara también cumple criterios para el diagnóstico de:
Pregunta 491
CASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. ¿Qué función ejerce sobre el problema el hecho de que los padres vayan a buscarla para sacarla de la situación temida?
Pregunta 492
CASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. De los tratamientos psicosociales existentes para la ansiedad juvenil, el tipo de tratamiento que cuenta con el mayor apoyo empírico y se considera el tratamiento de elección es:
Pregunta 493
CASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. ¿Cuál de las siguientes técnicas psicológicas NO es tratamiento de elección para Mara teniendo en cuenta su edad?
Pregunta 494
CASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. Durante el tratamiento psicológico de Mara respecto a la participación de sus progenitores. Señala la opción INCORRECTA:
Pregunta 495
CASO CLÍNICO 10. ENUNCIADO DEL CASO: Nerea es una mujer de 19 años que es la mayor de 3 hermanos. Es natural de un pequeño pueblo, aunque actualmente vive en Bilbao porque está cursando primer año de estudios universitarios. Análisis del motivo de consulta: La paciente acude a consulta debido a los altos niveles de ansiedad que presenta desde hace 7 meses cuando comenzó el curso actual. A pesar del paso del tiempo, los síntomas de ansiedad no han remitido. Refiere que se encuentra nerviosa, y que en general es debido a su carácter, pero el problema ha aumentado considerablemente desde que se ha trasladado a Bilbao para comenzar sus estudios universitarios. A lo largo de la exploración se manifiesta colaboradora, pero nerviosa; destaca su gran interés y motivación por recibir atención psicológica para resolver sus dificultades con la ansiedad en el contexto académico. Historia del problema: En cuanto al inicio del problema, la paciente afirma que desde siempre ha sido nerviosa y tímida, pero es en este curso “cuando peor se ha visto”. Hasta ahora, Nerea había vivido en su lugar de origen, un pequeño pueblo de la costa guipuzcoana. Según señala, tiene un concepto bastante negativo de sí misma, se define como insegura y le cuesta tomar decisiones. En octubre comenzó la universidad y cambió de residencia. A medida que se acercaba temporalmente su marcha a la ciudad, se mostraba cada vez más nerviosa ante el cambio tan brusco que iba a dar su vida, pues pasaría de vivir en su pueblo con su familia, a convivir en un piso con unas compañeras en Bilbao; añadiendo, además, el cambio del Instituto a la Universidad. Su rendimiento académico ha sido claramente inferior a la tónica general mantenida hasta ahora en el Instituto. En el primer cuatrimestre suspende todas las asignaturas del 1º curso de grado, siendo la primera vez que figuran suspensos en su expediente. También se queja de que no le cunde el tiempo. ¿En qué grupo diagnóstico se encuadraría el trastorno que padece Nerea, según el DSM-5?
Pregunta 496
CASO CLÍNICO 10. ENUNCIADO DEL CASO: Nerea es una mujer de 19 años que es la mayor de 3 hermanos. Es natural de un pequeño pueblo, aunque actualmente vive en Bilbao porque está cursando primer año de estudios universitarios. Análisis del motivo de consulta: La paciente acude a consulta debido a los altos niveles de ansiedad que presenta desde hace 7 meses cuando comenzó el curso actual. A pesar del paso del tiempo, los síntomas de ansiedad no han remitido. Refiere que se encuentra nerviosa, y que en general es debido a su carácter, pero el problema ha aumentado considerablemente desde que se ha trasladado a Bilbao para comenzar sus estudios universitarios. A lo largo de la exploración se manifiesta colaboradora, pero nerviosa; destaca su gran interés y motivación por recibir atención psicológica para resolver sus dificultades con la ansiedad en el contexto académico. Historia del problema: En cuanto al inicio del problema, la paciente afirma que desde siempre ha sido nerviosa y tímida, pero es en este curso “cuando peor se ha visto”. Hasta ahora, Nerea había vivido en su lugar de origen, un pequeño pueblo de la costa guipuzcoana. Según señala, tiene un concepto bastante negativo de sí misma, se define como insegura y le cuesta tomar decisiones. En octubre comenzó la universidad y cambió de residencia. A medida que se acercaba temporalmente su marcha a la ciudad, se mostraba cada vez más nerviosa ante el cambio tan brusco que iba a dar su vida, pues pasaría de vivir en su pueblo con su familia, a convivir en un piso con unas compañeras en Bilbao; añadiendo, además, el cambio del Instituto a la Universidad. Su rendimiento académico ha sido claramente inferior a la tónica general mantenida hasta ahora en el Instituto. En el primer cuatrimestre suspende todas las asignaturas del 1º curso de grado, siendo la primera vez que figuran suspensos en su expediente. También se queja de que no le cunde el tiempo. De acuerdo al DSM-5, este trastorno en el caso de Nerea se especificaría como:
Pregunta 497
CASO CLÍNICO 10. ENUNCIADO DEL CASO: Nerea es una mujer de 19 años que es la mayor de 3 hermanos. Es natural de un pequeño pueblo, aunque actualmente vive en Bilbao porque está cursando primer año de estudios universitarios. Análisis del motivo de consulta: La paciente acude a consulta debido a los altos niveles de ansiedad que presenta desde hace 7 meses cuando comenzó el curso actual. A pesar del paso del tiempo, los síntomas de ansiedad no han remitido. Refiere que se encuentra nerviosa, y que en general es debido a su carácter, pero el problema ha aumentado considerablemente desde que se ha trasladado a Bilbao para comenzar sus estudios universitarios. A lo largo de la exploración se manifiesta colaboradora, pero nerviosa; destaca su gran interés y motivación por recibir atención psicológica para resolver sus dificultades con la ansiedad en el contexto académico. Historia del problema: En cuanto al inicio del problema, la paciente afirma que desde siempre ha sido nerviosa y tímida, pero es en este curso “cuando peor se ha visto”. Hasta ahora, Nerea había vivido en su lugar de origen, un pequeño pueblo de la costa guipuzcoana. Según señala, tiene un concepto bastante negativo de sí misma, se define como insegura y le cuesta tomar decisiones. En octubre comenzó la universidad y cambió de residencia. A medida que se acercaba temporalmente su marcha a la ciudad, se mostraba cada vez más nerviosa ante el cambio tan brusco que iba a dar su vida, pues pasaría de vivir en su pueblo con su familia, a convivir en un piso con unas compañeras en Bilbao; añadiendo, además, el cambio del Instituto a la Universidad. Su rendimiento académico ha sido claramente inferior a la tónica general mantenida hasta ahora en el Instituto. En el primer cuatrimestre suspende todas las asignaturas del 1º curso de grado, siendo la primera vez que figuran suspensos en su expediente. También se queja de que no le cunde el tiempo. Teniendo en cuenta las características de los Trastornos adaptativos según el DSM-5 (señala la INCORRECTA):
Pregunta 498
CASO CLÍNICO 10. ENUNCIADO DEL CASO: Nerea es una mujer de 19 años que es la mayor de 3 hermanos. Es natural de un pequeño pueblo, aunque actualmente vive en Bilbao porque está cursando primer año de estudios universitarios. Análisis del motivo de consulta: La paciente acude a consulta debido a los altos niveles de ansiedad que presenta desde hace 7 meses cuando comenzó el curso actual. A pesar del paso del tiempo, los síntomas de ansiedad no han remitido. Refiere que se encuentra nerviosa, y que en general es debido a su carácter, pero el problema ha aumentado considerablemente desde que se ha trasladado a Bilbao para comenzar sus estudios universitarios. A lo largo de la exploración se manifiesta colaboradora, pero nerviosa; destaca su gran interés y motivación por recibir atención psicológica para resolver sus dificultades con la ansiedad en el contexto académico. Historia del problema: En cuanto al inicio del problema, la paciente afirma que desde siempre ha sido nerviosa y tímida, pero es en este curso “cuando peor se ha visto”. Hasta ahora, Nerea había vivido en su lugar de origen, un pequeño pueblo de la costa guipuzcoana. Según señala, tiene un concepto bastante negativo de sí misma, se define como insegura y le cuesta tomar decisiones. En octubre comenzó la universidad y cambió de residencia. A medida que se acercaba temporalmente su marcha a la ciudad, se mostraba cada vez más nerviosa ante el cambio tan brusco que iba a dar su vida, pues pasaría de vivir en su pueblo con su familia, a convivir en un piso con unas compañeras en Bilbao; añadiendo, además, el cambio del Instituto a la Universidad. Su rendimiento académico ha sido claramente inferior a la tónica general mantenida hasta ahora en el Instituto. En el primer cuatrimestre suspende todas las asignaturas del 1º curso de grado, siendo la primera vez que figuran suspensos en su expediente. También se queja de que no le cunde el tiempo. La supresión referida a los intentos de alejar de la conciencia las emociones o los pensamientos que preocupan a Nerea serían estrategias, (señala la respuesta CORRECTA):
Pregunta 499
CASO CLÍNICO 10. ENUNCIADO DEL CASO: Nerea es una mujer de 19 años que es la mayor de 3 hermanos. Es natural de un pequeño pueblo, aunque actualmente vive en Bilbao porque está cursando primer año de estudios universitarios. Análisis del motivo de consulta: La paciente acude a consulta debido a los altos niveles de ansiedad que presenta desde hace 7 meses cuando comenzó el curso actual. A pesar del paso del tiempo, los síntomas de ansiedad no han remitido. Refiere que se encuentra nerviosa, y que en general es debido a su carácter, pero el problema ha aumentado considerablemente desde que se ha trasladado a Bilbao para comenzar sus estudios universitarios. A lo largo de la exploración se manifiesta colaboradora, pero nerviosa; destaca su gran interés y motivación por recibir atención psicológica para resolver sus dificultades con la ansiedad en el contexto académico. Historia del problema: En cuanto al inicio del problema, la paciente afirma que desde siempre ha sido nerviosa y tímida, pero es en este curso “cuando peor se ha visto”. Hasta ahora, Nerea había vivido en su lugar de origen, un pequeño pueblo de la costa guipuzcoana. Según señala, tiene un concepto bastante negativo de sí misma, se define como insegura y le cuesta tomar decisiones. En octubre comenzó la universidad y cambió de residencia. A medida que se acercaba temporalmente su marcha a la ciudad, se mostraba cada vez más nerviosa ante el cambio tan brusco que iba a dar su vida, pues pasaría de vivir en su pueblo con su familia, a convivir en un piso con unas compañeras en Bilbao; añadiendo, además, el cambio del Instituto a la Universidad. Su rendimiento académico ha sido claramente inferior a la tónica general mantenida hasta ahora en el Instituto. En el primer cuatrimestre suspende todas las asignaturas del 1º curso de grado, siendo la primera vez que figuran suspensos en su expediente. También se queja de que no le cunde el tiempo. Según los criterios diagnósticos del DSM-5, en el caso de Nerea habría que especificar que se trata de un trastorno de adaptación:
Pregunta 500
CASO CLÍNICO 10. ENUNCIADO DEL CASO: Nerea es una mujer de 19 años que es la mayor de 3 hermanos. Es natural de un pequeño pueblo, aunque actualmente vive en Bilbao porque está cursando primer año de estudios universitarios. Análisis del motivo de consulta: La paciente acude a consulta debido a los altos niveles de ansiedad que presenta desde hace 7 meses cuando comenzó el curso actual. A pesar del paso del tiempo, los síntomas de ansiedad no han remitido. Refiere que se encuentra nerviosa, y que en general es debido a su carácter, pero el problema ha aumentado considerablemente desde que se ha trasladado a Bilbao para comenzar sus estudios universitarios. A lo largo de la exploración se manifiesta colaboradora, pero nerviosa; destaca su gran interés y motivación por recibir atención psicológica para resolver sus dificultades con la ansiedad en el contexto académico. Historia del problema: En cuanto al inicio del problema, la paciente afirma que desde siempre ha sido nerviosa y tímida, pero es en este curso “cuando peor se ha visto”. Hasta ahora, Nerea había vivido en su lugar de origen, un pequeño pueblo de la costa guipuzcoana. Según señala, tiene un concepto bastante negativo de sí misma, se define como insegura y le cuesta tomar decisiones. En octubre comenzó la universidad y cambió de residencia. A medida que se acercaba temporalmente su marcha a la ciudad, se mostraba cada vez más nerviosa ante el cambio tan brusco que iba a dar su vida, pues pasaría de vivir en su pueblo con su familia, a convivir en un piso con unas compañeras en Bilbao; añadiendo, además, el cambio del Instituto a la Universidad. Su rendimiento académico ha sido claramente inferior a la tónica general mantenida hasta ahora en el Instituto. En el primer cuatrimestre suspende todas las asignaturas del 1º curso de grado, siendo la primera vez que figuran suspensos en su expediente. También se queja de que no le cunde el tiempo. Una de las consecuencias funcionales para Nerea, típica de los trastornos adaptativos, fue: (señala la INCORRECTA)