F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a · OPE Osakidetza 2026
Pregunta 491 de Temario Específico F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a
Bloque 20 - Casos clínicos IICASO CLÍNICO 9. ENUNCIADO DEL CASO: Mara es una niña de 8 años, la mayor de 3 hermanos. Cuenta con antecedentes familiares de ansiedad. En concreto, su madre presentó problemas de ansiedad en la infancia. Los padres de Mara acudieron a terapia de pareja hace unos años. Su madre consulta porque Mara presenta síntomas de ansiedad desde hace 3 meses cuando se tiene que separar de sus padres como, por ejemplo, al ir al colegio, ir a casa de sus amigos o con sus abuelos. Desde entonces evita ir a cualquier lugar donde sus padres no están y la única actividad placentera que mantiene es jugar al futbol. A la escuela acaba yendo por insistencia de los padres, pero estando ahí se queja de dolor de tripa y ocasionalmente sus padres se la acaban llevando a casa. En cuanto a los aspectos cognitivos, Mara es muy inteligente y sabe expresar muy bien cómo se siente. Presenta temor a sus sensaciones y anticipaciones negativas acerca de sus síntomas en las diferentes salidas o alejamientos de sus padres: “si voy a casa de Lucas, mi amigo, me voy a sentir mal”, “no quiero ir al colegio porque me va a doler la tripa”. Además, tiene preocupaciones del tipo “cuando vuelva a casa mis padres se habrán separado”. Información de la madre: “Me llamo Lucía y soy la madre de Mara, una niña que hace 3 meses ha comenzado con episodios de ansiedad. Mara era una niña normal. Iba al cole contenta, le gustaba ir con sus amigos, se quedaba a dormir con sus tíos, todo genial. Hasta que un día, sin ton ni son, todo cambió. No quería quedarse a comer en el cole, le daba miedo ir sola 20 metros hasta la entrada a su clase, y no hablemos de irse a dormir con alguien: su padre tuvo que hacerse 350 km para ir a recogerle a la casa de los abuelos en la playa porque la niña no podía más. Cuando empezó con los dolores de tripa en el colegio, tomé la decisión de que ya no podíamos seguir así y busqué a un buen profesional, porque la "pelota", se hacía más y más grande. Y comenzó la terapia”. ¿Qué función ejerce sobre el problema el hecho de que los padres vayan a buscarla para sacarla de la situación temida?
Coste de respuesta.
Extinción.
Castigo positivo.
Refuerzo negativo.
Respuesta correcta
Respuesta correcta: opción D, Refuerzo negativo.
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Pregunta 476
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana ¿Cuál de los siguientes diagnósticos sería considerado como trastorno secundario?
Pregunta 477
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana Dadas las características del caso, ¿Qué instrumento de evaluación incorporaría al protocolo de evaluación?
Pregunta 478
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Pregunta 479
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana Los programas de tratamiento que han demostrado mayores niveles de evidencia y están altamente recomendados en el tratamiento de los trastornos psicóticos son:
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