F.E. Técnico/a Psicólogo/a Clínico/a · OPE Osakidetza 2026
Bloque 19 - Casos clínicos I: preguntas y respuestas
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Preguntas
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Pregunta 451
CASO CLÍNICO 1. ENUNCIADO DEL CASO Maitane, de 17 años, acude a consulta por iniciativa de su familia, ya que presenta una importante pérdida de peso y dificultades con la comida. En el momento de la consulta presenta un IMC de 17, amenorrea de cinco meses de evolución, elevada restricción alimentaria y actividad física intensa. Ha dejado de comer muchos alimentos que considera demasiado calóricos como dulces, pasteles… Come dos veces al día y necesita mucho tiempo para comer, desmenuza los alimentos o los tira. Es la mayor de dos hermanos, su hermano tiene 15 años y no presenta patología. Su madre tiene 47 años y sufre un trastorno persistente de ansiedad generalizada, y años antes estuvo en tratamiento para corregir su obesidad. El padre no tiene antecedentes psicopatológicos y es corredor de maratones. Maitane presenta llanto frecuente, miedo a engordar y a recuperar un peso saludable, y se muestra muy exigente consigo misma en relación con su rendimiento académico, muestra baja tolerancia ante los errores, se preocupa por los detalles, el orden y la organización. Se muestra complaciente con los demás, evita mostrar emociones negativas y tiene un bajo concepto de sí misma. Presenta alteraciones de la imagen corporal y molestias somáticas como dolor de estómago, náuseas, estreñimiento…. Siempre había sido una niña rellenita y con tendencia a la obesidad: cuando se sentía aburrida o nerviosa solía picotear. Hace un año presentaba un sobrepeso de unos 8 kg, y tras un comentario de sus amigas empieza a suprimir helados, chocolate o pan, y a comer verdura cocida y alimentos a la plancha. Comienza a perder peso, sus amistades le señalan que está mejor y más guapa bien, deja de merendar y a veces tampoco almuerza. Todo esto le hace sentirse mejor, y la pérdida de peso le hace creer que controla la situación. Esta situación se mantiene hasta que su familia comienza a preocuparse por su delgadez y porque la notan irritable, ya que se enfada por cualquier cosa, no quiere comer con ellos y discute con frecuencia. Ella comienza a rendir peor en los estudios, y a preocuparse diariamente mucho por la comida, el peso y las calorías. Además, comienza a alejarse de sus amistades. Aunque las discusiones familiares han aumentado mantiene una relación de apoyo con sus padres y hermano. Pese a su reticencia inicial a acudir al psicólogo, en sesión se muestra colaboradora. Desde la perspectiva transdiagnóstica, ¿cuáles son las características que comparten los distintos trastornos de alimentación?
Pregunta 452
CASO CLÍNICO 1. ENUNCIADO DEL CASO Maitane, de 17 años, acude a consulta por iniciativa de su familia, ya que presenta una importante pérdida de peso y dificultades con la comida. En el momento de la consulta presenta un IMC de 17, amenorrea de cinco meses de evolución, elevada restricción alimentaria y actividad física intensa. Ha dejado de comer muchos alimentos que considera demasiado calóricos como dulces, pasteles… Come dos veces al día y necesita mucho tiempo para comer, desmenuza los alimentos o los tira. Es la mayor de dos hermanos, su hermano tiene 15 años y no presenta patología. Su madre tiene 47 años y sufre un trastorno persistente de ansiedad generalizada, y años antes estuvo en tratamiento para corregir su obesidad. El padre no tiene antecedentes psicopatológicos y es corredor de maratones. Maitane presenta llanto frecuente, miedo a engordar y a recuperar un peso saludable, y se muestra muy exigente consigo misma en relación con su rendimiento académico, muestra baja tolerancia ante los errores, se preocupa por los detalles, el orden y la organización. Se muestra complaciente con los demás, evita mostrar emociones negativas y tiene un bajo concepto de sí misma. Presenta alteraciones de la imagen corporal y molestias somáticas como dolor de estómago, náuseas, estreñimiento…. Siempre había sido una niña rellenita y con tendencia a la obesidad: cuando se sentía aburrida o nerviosa solía picotear. Hace un año presentaba un sobrepeso de unos 8 kg, y tras un comentario de sus amigas empieza a suprimir helados, chocolate o pan, y a comer verdura cocida y alimentos a la plancha. Comienza a perder peso, sus amistades le señalan que está mejor y más guapa bien, deja de merendar y a veces tampoco almuerza. Todo esto le hace sentirse mejor, y la pérdida de peso le hace creer que controla la situación. Esta situación se mantiene hasta que su familia comienza a preocuparse por su delgadez y porque la notan irritable, ya que se enfada por cualquier cosa, no quiere comer con ellos y discute con frecuencia. Ella comienza a rendir peor en los estudios, y a preocuparse diariamente mucho por la comida, el peso y las calorías. Además, comienza a alejarse de sus amistades. Aunque las discusiones familiares han aumentado mantiene una relación de apoyo con sus padres y hermano. Pese a su reticencia inicial a acudir al psicólogo, en sesión se muestra colaboradora. De los siguientes instrumentos de evaluación, ¿cuál no es adecuado para valorar la imagen corporal en la anorexia nerviosa?
Pregunta 453
CASO CLÍNICO 1. ENUNCIADO DEL CASO Maitane, de 17 años, acude a consulta por iniciativa de su familia, ya que presenta una importante pérdida de peso y dificultades con la comida. En el momento de la consulta presenta un IMC de 17, amenorrea de cinco meses de evolución, elevada restricción alimentaria y actividad física intensa. Ha dejado de comer muchos alimentos que considera demasiado calóricos como dulces, pasteles… Come dos veces al día y necesita mucho tiempo para comer, desmenuza los alimentos o los tira. Es la mayor de dos hermanos, su hermano tiene 15 años y no presenta patología. Su madre tiene 47 años y sufre un trastorno persistente de ansiedad generalizada, y años antes estuvo en tratamiento para corregir su obesidad. El padre no tiene antecedentes psicopatológicos y es corredor de maratones. Maitane presenta llanto frecuente, miedo a engordar y a recuperar un peso saludable, y se muestra muy exigente consigo misma en relación con su rendimiento académico, muestra baja tolerancia ante los errores, se preocupa por los detalles, el orden y la organización. Se muestra complaciente con los demás, evita mostrar emociones negativas y tiene un bajo concepto de sí misma. Presenta alteraciones de la imagen corporal y molestias somáticas como dolor de estómago, náuseas, estreñimiento…. Siempre había sido una niña rellenita y con tendencia a la obesidad: cuando se sentía aburrida o nerviosa solía picotear. Hace un año presentaba un sobrepeso de unos 8 kg, y tras un comentario de sus amigas empieza a suprimir helados, chocolate o pan, y a comer verdura cocida y alimentos a la plancha. Comienza a perder peso, sus amistades le señalan que está mejor y más guapa bien, deja de merendar y a veces tampoco almuerza. Todo esto le hace sentirse mejor, y la pérdida de peso le hace creer que controla la situación. Esta situación se mantiene hasta que su familia comienza a preocuparse por su delgadez y porque la notan irritable, ya que se enfada por cualquier cosa, no quiere comer con ellos y discute con frecuencia. Ella comienza a rendir peor en los estudios, y a preocuparse diariamente mucho por la comida, el peso y las calorías. Además, comienza a alejarse de sus amistades. Aunque las discusiones familiares han aumentado mantiene una relación de apoyo con sus padres y hermano. Pese a su reticencia inicial a acudir al psicólogo, en sesión se muestra colaboradora. ¿Cuál de las siguientes terapias para la anorexia nerviosa en las adolescentes más jóvenes presenta mayor evidencia empírica y mayor grado de recomendación?
Pregunta 454
CASO CLÍNICO 1. ENUNCIADO DEL CASO Maitane, de 17 años, acude a consulta por iniciativa de su familia, ya que presenta una importante pérdida de peso y dificultades con la comida. En el momento de la consulta presenta un IMC de 17, amenorrea de cinco meses de evolución, elevada restricción alimentaria y actividad física intensa. Ha dejado de comer muchos alimentos que considera demasiado calóricos como dulces, pasteles… Come dos veces al día y necesita mucho tiempo para comer, desmenuza los alimentos o los tira. Es la mayor de dos hermanos, su hermano tiene 15 años y no presenta patología. Su madre tiene 47 años y sufre un trastorno persistente de ansiedad generalizada, y años antes estuvo en tratamiento para corregir su obesidad. El padre no tiene antecedentes psicopatológicos y es corredor de maratones. Maitane presenta llanto frecuente, miedo a engordar y a recuperar un peso saludable, y se muestra muy exigente consigo misma en relación con su rendimiento académico, muestra baja tolerancia ante los errores, se preocupa por los detalles, el orden y la organización. Se muestra complaciente con los demás, evita mostrar emociones negativas y tiene un bajo concepto de sí misma. Presenta alteraciones de la imagen corporal y molestias somáticas como dolor de estómago, náuseas, estreñimiento…. Siempre había sido una niña rellenita y con tendencia a la obesidad: cuando se sentía aburrida o nerviosa solía picotear. Hace un año presentaba un sobrepeso de unos 8 kg, y tras un comentario de sus amigas empieza a suprimir helados, chocolate o pan, y a comer verdura cocida y alimentos a la plancha. Comienza a perder peso, sus amistades le señalan que está mejor y más guapa bien, deja de merendar y a veces tampoco almuerza. Todo esto le hace sentirse mejor, y la pérdida de peso le hace creer que controla la situación. Esta situación se mantiene hasta que su familia comienza a preocuparse por su delgadez y porque la notan irritable, ya que se enfada por cualquier cosa, no quiere comer con ellos y discute con frecuencia. Ella comienza a rendir peor en los estudios, y a preocuparse diariamente mucho por la comida, el peso y las calorías. Además, comienza a alejarse de sus amistades. Aunque las discusiones familiares han aumentado mantiene una relación de apoyo con sus padres y hermano. Pese a su reticencia inicial a acudir al psicólogo, en sesión se muestra colaboradora. De los siguientes objetivos terapéuticos, y dada la sintomatología que presenta la paciente, no se considera necesario:
Pregunta 455
CASO CLÍNICO 1. ENUNCIADO DEL CASO Maitane, de 17 años, acude a consulta por iniciativa de su familia, ya que presenta una importante pérdida de peso y dificultades con la comida. En el momento de la consulta presenta un IMC de 17, amenorrea de cinco meses de evolución, elevada restricción alimentaria y actividad física intensa. Ha dejado de comer muchos alimentos que considera demasiado calóricos como dulces, pasteles… Come dos veces al día y necesita mucho tiempo para comer, desmenuza los alimentos o los tira. Es la mayor de dos hermanos, su hermano tiene 15 años y no presenta patología. Su madre tiene 47 años y sufre un trastorno persistente de ansiedad generalizada, y años antes estuvo en tratamiento para corregir su obesidad. El padre no tiene antecedentes psicopatológicos y es corredor de maratones. Maitane presenta llanto frecuente, miedo a engordar y a recuperar un peso saludable, y se muestra muy exigente consigo misma en relación con su rendimiento académico, muestra baja tolerancia ante los errores, se preocupa por los detalles, el orden y la organización. Se muestra complaciente con los demás, evita mostrar emociones negativas y tiene un bajo concepto de sí misma. Presenta alteraciones de la imagen corporal y molestias somáticas como dolor de estómago, náuseas, estreñimiento…. Siempre había sido una niña rellenita y con tendencia a la obesidad: cuando se sentía aburrida o nerviosa solía picotear. Hace un año presentaba un sobrepeso de unos 8 kg, y tras un comentario de sus amigas empieza a suprimir helados, chocolate o pan, y a comer verdura cocida y alimentos a la plancha. Comienza a perder peso, sus amistades le señalan que está mejor y más guapa bien, deja de merendar y a veces tampoco almuerza. Todo esto le hace sentirse mejor, y la pérdida de peso le hace creer que controla la situación. Esta situación se mantiene hasta que su familia comienza a preocuparse por su delgadez y porque la notan irritable, ya que se enfada por cualquier cosa, no quiere comer con ellos y discute con frecuencia. Ella comienza a rendir peor en los estudios, y a preocuparse diariamente mucho por la comida, el peso y las calorías. Además, comienza a alejarse de sus amistades. Aunque las discusiones familiares han aumentado mantiene una relación de apoyo con sus padres y hermano. Pese a su reticencia inicial a acudir al psicólogo, en sesión se muestra colaboradora. De las siguientes técnicas ¿cuál es adecuada para tratar las conductas rituales (como pesarse continuamente, contar calorías o trocear la comida) de los trastornos de alimentación?
Pregunta 456
CASO CLÍNICO 2. ENUNCIADO DEL CASO Ainhoa, estudiante universitaria de 20 años, soltera, acude a pedir ayuda porque le cuesta cada vez más controlar sus hábitos alimentarios y de compras. Su deseo de sentirse atractiva y tener éxito en los círculos sociales y con los chicos, le había llevado a preocuparse por adelgazar. Hacía 12 meses que había comenzado a realizar dieta, y cuando sentía hambre ingería grandes cantidades de comida para posteriormente vomitar y usar laxantes. Esta pauta cada vez le ocupaba más tiempo e interfería tanto en sus estudios como en sus relaciones sociales. Además, en bastantes ocasiones realizaba compras de ropa, calzado y complementos de las cuales luego se arrepentía. Estas conductas eran más intensas cuando tenía decepciones personales o se sentía abrumada por las emociones como el enfado o la ira. Ainhoa señala que lleva muchos años luchando contra sentimientos de tristeza y con una sensación de vacío interno que se hacía muy patente cuando experimentaba rechazos personales o en periodos de soledad. En su adolescencia temprana cuando se sentía así, se realizaba pequeñas heridas en los brazos y en las piernas, tras las cuales se sentía aliviada y con una cierta sensación de control. Desde siempre le había costado mucho mantener amistades, y siempre se había sentido muy aislada socialmente. Le daba miedo relacionarse con las personas y confiar en ellas por el temor a que la rechazaran, pero sí que deseaba establecer relaciones. Cuando tenía 3 años sus padres se divorciaron y pasó mucho tiempo viviendo con sus abuelos maternos y una tía. Al empezar a la escuela su madre vuelve a casarse y entonces pasa a vivir con ella y su padrastro. La relación con este último no había sido buena y ella se sentía abandonada por su madre cuando en las discusiones se ponía siempre del lado de su marido y la criticaba por su comportamiento. Desde el divorcio no había tenido contacto con su padre. A partir de los 17 años había tenido alguna relación con chicos, pero durante las mismas se sentía muy insegura y mostraba una necesidad constante de aceptación. En muchas ocasiones tenía discusiones con ellos por razones insignificantes, y durante las mismas podía llegar a perder el control y amenazarles con herirse, lo que a la larga provocaba que ellos se alejaran. Acude a terapia porque desea aprender a controlar sus impulsos y emociones, entenderse mejor y establecer relaciones personales más adaptativas. ¿En qué categoría general podría encuadrarse el diagnóstico de Ainhoa?
Pregunta 457
CASO CLÍNICO 2. ENUNCIADO DEL CASO Ainhoa, estudiante universitaria de 20 años, soltera, acude a pedir ayuda porque le cuesta cada vez más controlar sus hábitos alimentarios y de compras. Su deseo de sentirse atractiva y tener éxito en los círculos sociales y con los chicos, le había llevado a preocuparse por adelgazar. Hacía 12 meses que había comenzado a realizar dieta, y cuando sentía hambre ingería grandes cantidades de comida para posteriormente vomitar y usar laxantes. Esta pauta cada vez le ocupaba más tiempo e interfería tanto en sus estudios como en sus relaciones sociales. Además, en bastantes ocasiones realizaba compras de ropa, calzado y complementos de las cuales luego se arrepentía. Estas conductas eran más intensas cuando tenía decepciones personales o se sentía abrumada por las emociones como el enfado o la ira. Ainhoa señala que lleva muchos años luchando contra sentimientos de tristeza y con una sensación de vacío interno que se hacía muy patente cuando experimentaba rechazos personales o en periodos de soledad. En su adolescencia temprana cuando se sentía así, se realizaba pequeñas heridas en los brazos y en las piernas, tras las cuales se sentía aliviada y con una cierta sensación de control. Desde siempre le había costado mucho mantener amistades, y siempre se había sentido muy aislada socialmente. Le daba miedo relacionarse con las personas y confiar en ellas por el temor a que la rechazaran, pero sí que deseaba establecer relaciones. Cuando tenía 3 años sus padres se divorciaron y pasó mucho tiempo viviendo con sus abuelos maternos y una tía. Al empezar a la escuela su madre vuelve a casarse y entonces pasa a vivir con ella y su padrastro. La relación con este último no había sido buena y ella se sentía abandonada por su madre cuando en las discusiones se ponía siempre del lado de su marido y la criticaba por su comportamiento. Desde el divorcio no había tenido contacto con su padre. A partir de los 17 años había tenido alguna relación con chicos, pero durante las mismas se sentía muy insegura y mostraba una necesidad constante de aceptación. En muchas ocasiones tenía discusiones con ellos por razones insignificantes, y durante las mismas podía llegar a perder el control y amenazarles con herirse, lo que a la larga provocaba que ellos se alejaran. Acude a terapia porque desea aprender a controlar sus impulsos y emociones, entenderse mejor y establecer relaciones personales más adaptativas. ¿Los modelos familiares durante la infancia han sido?
Pregunta 458
CASO CLÍNICO 2. ENUNCIADO DEL CASO Ainhoa, estudiante universitaria de 20 años, soltera, acude a pedir ayuda porque le cuesta cada vez más controlar sus hábitos alimentarios y de compras. Su deseo de sentirse atractiva y tener éxito en los círculos sociales y con los chicos, le había llevado a preocuparse por adelgazar. Hacía 12 meses que había comenzado a realizar dieta, y cuando sentía hambre ingería grandes cantidades de comida para posteriormente vomitar y usar laxantes. Esta pauta cada vez le ocupaba más tiempo e interfería tanto en sus estudios como en sus relaciones sociales. Además, en bastantes ocasiones realizaba compras de ropa, calzado y complementos de las cuales luego se arrepentía. Estas conductas eran más intensas cuando tenía decepciones personales o se sentía abrumada por las emociones como el enfado o la ira. Ainhoa señala que lleva muchos años luchando contra sentimientos de tristeza y con una sensación de vacío interno que se hacía muy patente cuando experimentaba rechazos personales o en periodos de soledad. En su adolescencia temprana cuando se sentía así, se realizaba pequeñas heridas en los brazos y en las piernas, tras las cuales se sentía aliviada y con una cierta sensación de control. Desde siempre le había costado mucho mantener amistades, y siempre se había sentido muy aislada socialmente. Le daba miedo relacionarse con las personas y confiar en ellas por el temor a que la rechazaran, pero sí que deseaba establecer relaciones. Cuando tenía 3 años sus padres se divorciaron y pasó mucho tiempo viviendo con sus abuelos maternos y una tía. Al empezar a la escuela su madre vuelve a casarse y entonces pasa a vivir con ella y su padrastro. La relación con este último no había sido buena y ella se sentía abandonada por su madre cuando en las discusiones se ponía siempre del lado de su marido y la criticaba por su comportamiento. Desde el divorcio no había tenido contacto con su padre. A partir de los 17 años había tenido alguna relación con chicos, pero durante las mismas se sentía muy insegura y mostraba una necesidad constante de aceptación. En muchas ocasiones tenía discusiones con ellos por razones insignificantes, y durante las mismas podía llegar a perder el control y amenazarles con herirse, lo que a la larga provocaba que ellos se alejaran. Acude a terapia porque desea aprender a controlar sus impulsos y emociones, entenderse mejor y establecer relaciones personales más adaptativas. ¿Qué tipo de terapia psicológica podría ser la más adecuada en este caso?
Pregunta 459
CASO CLÍNICO 2. ENUNCIADO DEL CASO Ainhoa, estudiante universitaria de 20 años, soltera, acude a pedir ayuda porque le cuesta cada vez más controlar sus hábitos alimentarios y de compras. Su deseo de sentirse atractiva y tener éxito en los círculos sociales y con los chicos, le había llevado a preocuparse por adelgazar. Hacía 12 meses que había comenzado a realizar dieta, y cuando sentía hambre ingería grandes cantidades de comida para posteriormente vomitar y usar laxantes. Esta pauta cada vez le ocupaba más tiempo e interfería tanto en sus estudios como en sus relaciones sociales. Además, en bastantes ocasiones realizaba compras de ropa, calzado y complementos de las cuales luego se arrepentía. Estas conductas eran más intensas cuando tenía decepciones personales o se sentía abrumada por las emociones como el enfado o la ira. Ainhoa señala que lleva muchos años luchando contra sentimientos de tristeza y con una sensación de vacío interno que se hacía muy patente cuando experimentaba rechazos personales o en periodos de soledad. En su adolescencia temprana cuando se sentía así, se realizaba pequeñas heridas en los brazos y en las piernas, tras las cuales se sentía aliviada y con una cierta sensación de control. Desde siempre le había costado mucho mantener amistades, y siempre se había sentido muy aislada socialmente. Le daba miedo relacionarse con las personas y confiar en ellas por el temor a que la rechazaran, pero sí que deseaba establecer relaciones. Cuando tenía 3 años sus padres se divorciaron y pasó mucho tiempo viviendo con sus abuelos maternos y una tía. Al empezar a la escuela su madre vuelve a casarse y entonces pasa a vivir con ella y su padrastro. La relación con este último no había sido buena y ella se sentía abandonada por su madre cuando en las discusiones se ponía siempre del lado de su marido y la criticaba por su comportamiento. Desde el divorcio no había tenido contacto con su padre. A partir de los 17 años había tenido alguna relación con chicos, pero durante las mismas se sentía muy insegura y mostraba una necesidad constante de aceptación. En muchas ocasiones tenía discusiones con ellos por razones insignificantes, y durante las mismas podía llegar a perder el control y amenazarles con herirse, lo que a la larga provocaba que ellos se alejaran. Acude a terapia porque desea aprender a controlar sus impulsos y emociones, entenderse mejor y establecer relaciones personales más adaptativas. ¿Qué objetivos son esenciales en el módulo de entrenamiento grupal en habilidades de la terapia dialéctica conductual de Linehan?
Pregunta 460
CASO CLÍNICO 2. ENUNCIADO DEL CASO Ainhoa, estudiante universitaria de 20 años, soltera, acude a pedir ayuda porque le cuesta cada vez más controlar sus hábitos alimentarios y de compras. Su deseo de sentirse atractiva y tener éxito en los círculos sociales y con los chicos, le había llevado a preocuparse por adelgazar. Hacía 12 meses que había comenzado a realizar dieta, y cuando sentía hambre ingería grandes cantidades de comida para posteriormente vomitar y usar laxantes. Esta pauta cada vez le ocupaba más tiempo e interfería tanto en sus estudios como en sus relaciones sociales. Además, en bastantes ocasiones realizaba compras de ropa, calzado y complementos de las cuales luego se arrepentía. Estas conductas eran más intensas cuando tenía decepciones personales o se sentía abrumada por las emociones como el enfado o la ira. Ainhoa señala que lleva muchos años luchando contra sentimientos de tristeza y con una sensación de vacío interno que se hacía muy patente cuando experimentaba rechazos personales o en periodos de soledad. En su adolescencia temprana cuando se sentía así, se realizaba pequeñas heridas en los brazos y en las piernas, tras las cuales se sentía aliviada y con una cierta sensación de control. Desde siempre le había costado mucho mantener amistades, y siempre se había sentido muy aislada socialmente. Le daba miedo relacionarse con las personas y confiar en ellas por el temor a que la rechazaran, pero sí que deseaba establecer relaciones. Cuando tenía 3 años sus padres se divorciaron y pasó mucho tiempo viviendo con sus abuelos maternos y una tía. Al empezar a la escuela su madre vuelve a casarse y entonces pasa a vivir con ella y su padrastro. La relación con este último no había sido buena y ella se sentía abandonada por su madre cuando en las discusiones se ponía siempre del lado de su marido y la criticaba por su comportamiento. Desde el divorcio no había tenido contacto con su padre. A partir de los 17 años había tenido alguna relación con chicos, pero durante las mismas se sentía muy insegura y mostraba una necesidad constante de aceptación. En muchas ocasiones tenía discusiones con ellos por razones insignificantes, y durante las mismas podía llegar a perder el control y amenazarles con herirse, lo que a la larga provocaba que ellos se alejaran. Acude a terapia porque desea aprender a controlar sus impulsos y emociones, entenderse mejor y establecer relaciones personales más adaptativas. En relación al trastorno de personalidad límite, de las siguientes afirmaciones señale la incorrecta:
Pregunta 461
CASO CLÍNICO 3. ENUNCIADO DEL CASO Javier, de 20 años, acude por un problema relacionado con el consumo de alcohol y derivado por el médico de cabecera. Vive con sus compañeros de piso y estudia segundo de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en una universidad privada. Sale casi todos los fines de semana con sus compañeros de piso: quedan los viernes después de clase a tomar unas cañas, y normalmente continúan bebiendo copas durante toda la noche hasta la mañana siguiente. El sábado se queda dormido hasta la tarde, y cuando se levanta, sale de nuevo de copas hasta la mañana del domingo. El domingo lo pasa en la cama sin hacer nada. El resto de la semana va a clase por las mañanas y estudia por las tardes. Antes solía ir al gimnasio a última hora, pero desde hace unos 6 meses ha dejado de hacerlo. Empieza a pensar que si entre semana bebiera una gota de alcohol ya no podría parar de beber en todo el día. Aunque alguna vez ha probado el cannabis, no lo consume habitualmente. Hace un par de meses salió el sábado con su grupo de amigos y después de tomar cuatro o cinco cervezas comenzó a tomar copas, tras cuatro copas ya no recordaba nada. Empezó a sentir que su corazón se le aceleraba como nunca, se empezó a sentir raro y sus amigos lo sacaron al aire libre diciendo que se le pasaría, pero no se le pasó. Esa noche se fue a casa y el domingo no salió; los compañeros le dijeron que seguramente le pusieron alcohol de mala calidad. Durante la semana estuvo inquieto e intento no pensar en lo ocurrido, pero el viernes cuando estaba acercándose al bar empezó a sentir que el corazón se le aceleraba, y se empezó a poner nervioso, queriéndose marchar a casa. Los amigos insistieron para que no se fuera y él, para no soportar los comentarios negativos, se quedó, aunque sintiéndose mal. Javier ha comenzado a darse cuenta de que su intranquilidad va en aumento cuando bebe, que ya no disfruta como antes, y que se despierta con resaca y taquicardias. Se siente agobiado y con miedo a perder el control total respecto a la bebida. Los fines de semana bebe cada vez más y sin pasárselo bien, pero se siente incapaz de rechazar los planes de sus amigos y plantear actividades alternativas, por temor a quedarse sólo y al qué dirán. Javier siempre ha sido una persona tímida, callada e introvertida, a la que las situaciones sociales le generan mucha ansiedad. Le costó encontrar amigos en la universidad, las interacciones con chicas le resultan muy difíciles, y el alcohol le ha servido como herramienta para desinhibirse. Últimamente se siente culpable y triste, no sabe cómo hacer frente a la situación y ha comenzado a preocuparse por su salud. Se da cuenta que le cuesta más concentrarse y estudiar y que su rendimiento académico ha comenzado a disminuir. Señala que en su familia el alcohol ha estado presente siempre, y considera que su padre podría tener un problema con el alcohol dado que en bastantes ocasiones ha llegado a casa bebido. El patrón de consumo de alcohol que presenta Javier se ajusta al:
Pregunta 462
CASO CLÍNICO 3. ENUNCIADO DEL CASO Javier, de 20 años, acude por un problema relacionado con el consumo de alcohol y derivado por el médico de cabecera. Vive con sus compañeros de piso y estudia segundo de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en una universidad privada. Sale casi todos los fines de semana con sus compañeros de piso: quedan los viernes después de clase a tomar unas cañas, y normalmente continúan bebiendo copas durante toda la noche hasta la mañana siguiente. El sábado se queda dormido hasta la tarde, y cuando se levanta, sale de nuevo de copas hasta la mañana del domingo. El domingo lo pasa en la cama sin hacer nada. El resto de la semana va a clase por las mañanas y estudia por las tardes. Antes solía ir al gimnasio a última hora, pero desde hace unos 6 meses ha dejado de hacerlo. Empieza a pensar que si entre semana bebiera una gota de alcohol ya no podría parar de beber en todo el día. Aunque alguna vez ha probado el cannabis, no lo consume habitualmente. Hace un par de meses salió el sábado con su grupo de amigos y después de tomar cuatro o cinco cervezas comenzó a tomar copas, tras cuatro copas ya no recordaba nada. Empezó a sentir que su corazón se le aceleraba como nunca, se empezó a sentir raro y sus amigos lo sacaron al aire libre diciendo que se le pasaría, pero no se le pasó. Esa noche se fue a casa y el domingo no salió; los compañeros le dijeron que seguramente le pusieron alcohol de mala calidad. Durante la semana estuvo inquieto e intento no pensar en lo ocurrido, pero el viernes cuando estaba acercándose al bar empezó a sentir que el corazón se le aceleraba, y se empezó a poner nervioso, queriéndose marchar a casa. Los amigos insistieron para que no se fuera y él, para no soportar los comentarios negativos, se quedó, aunque sintiéndose mal. Javier ha comenzado a darse cuenta de que su intranquilidad va en aumento cuando bebe, que ya no disfruta como antes, y que se despierta con resaca y taquicardias. Se siente agobiado y con miedo a perder el control total respecto a la bebida. Los fines de semana bebe cada vez más y sin pasárselo bien, pero se siente incapaz de rechazar los planes de sus amigos y plantear actividades alternativas, por temor a quedarse sólo y al qué dirán. Javier siempre ha sido una persona tímida, callada e introvertida, a la que las situaciones sociales le generan mucha ansiedad. Le costó encontrar amigos en la universidad, las interacciones con chicas le resultan muy difíciles, y el alcohol le ha servido como herramienta para desinhibirse. Últimamente se siente culpable y triste, no sabe cómo hacer frente a la situación y ha comenzado a preocuparse por su salud. Se da cuenta que le cuesta más concentrarse y estudiar y que su rendimiento académico ha comenzado a disminuir. Señala que en su familia el alcohol ha estado presente siempre, y considera que su padre podría tener un problema con el alcohol dado que en bastantes ocasiones ha llegado a casa bebido. ¿Qué función desempeña la bebida en el inicio del consumo en el caso de Javier?
Pregunta 463
CASO CLÍNICO 3. ENUNCIADO DEL CASO Javier, de 20 años, acude por un problema relacionado con el consumo de alcohol y derivado por el médico de cabecera. Vive con sus compañeros de piso y estudia segundo de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en una universidad privada. Sale casi todos los fines de semana con sus compañeros de piso: quedan los viernes después de clase a tomar unas cañas, y normalmente continúan bebiendo copas durante toda la noche hasta la mañana siguiente. El sábado se queda dormido hasta la tarde, y cuando se levanta, sale de nuevo de copas hasta la mañana del domingo. El domingo lo pasa en la cama sin hacer nada. El resto de la semana va a clase por las mañanas y estudia por las tardes. Antes solía ir al gimnasio a última hora, pero desde hace unos 6 meses ha dejado de hacerlo. Empieza a pensar que si entre semana bebiera una gota de alcohol ya no podría parar de beber en todo el día. Aunque alguna vez ha probado el cannabis, no lo consume habitualmente. Hace un par de meses salió el sábado con su grupo de amigos y después de tomar cuatro o cinco cervezas comenzó a tomar copas, tras cuatro copas ya no recordaba nada. Empezó a sentir que su corazón se le aceleraba como nunca, se empezó a sentir raro y sus amigos lo sacaron al aire libre diciendo que se le pasaría, pero no se le pasó. Esa noche se fue a casa y el domingo no salió; los compañeros le dijeron que seguramente le pusieron alcohol de mala calidad. Durante la semana estuvo inquieto e intento no pensar en lo ocurrido, pero el viernes cuando estaba acercándose al bar empezó a sentir que el corazón se le aceleraba, y se empezó a poner nervioso, queriéndose marchar a casa. Los amigos insistieron para que no se fuera y él, para no soportar los comentarios negativos, se quedó, aunque sintiéndose mal. Javier ha comenzado a darse cuenta de que su intranquilidad va en aumento cuando bebe, que ya no disfruta como antes, y que se despierta con resaca y taquicardias. Se siente agobiado y con miedo a perder el control total respecto a la bebida. Los fines de semana bebe cada vez más y sin pasárselo bien, pero se siente incapaz de rechazar los planes de sus amigos y plantear actividades alternativas, por temor a quedarse sólo y al qué dirán. Javier siempre ha sido una persona tímida, callada e introvertida, a la que las situaciones sociales le generan mucha ansiedad. Le costó encontrar amigos en la universidad, las interacciones con chicas le resultan muy difíciles, y el alcohol le ha servido como herramienta para desinhibirse. Últimamente se siente culpable y triste, no sabe cómo hacer frente a la situación y ha comenzado a preocuparse por su salud. Se da cuenta que le cuesta más concentrarse y estudiar y que su rendimiento académico ha comenzado a disminuir. Señala que en su familia el alcohol ha estado presente siempre, y considera que su padre podría tener un problema con el alcohol dado que en bastantes ocasiones ha llegado a casa bebido. Desde el punto de vista de la evaluación funcional de la conducta de consumo, se deben recoger los siguientes datos:
Pregunta 464
CASO CLÍNICO 3. ENUNCIADO DEL CASO Javier, de 20 años, acude por un problema relacionado con el consumo de alcohol y derivado por el médico de cabecera. Vive con sus compañeros de piso y estudia segundo de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en una universidad privada. Sale casi todos los fines de semana con sus compañeros de piso: quedan los viernes después de clase a tomar unas cañas, y normalmente continúan bebiendo copas durante toda la noche hasta la mañana siguiente. El sábado se queda dormido hasta la tarde, y cuando se levanta, sale de nuevo de copas hasta la mañana del domingo. El domingo lo pasa en la cama sin hacer nada. El resto de la semana va a clase por las mañanas y estudia por las tardes. Antes solía ir al gimnasio a última hora, pero desde hace unos 6 meses ha dejado de hacerlo. Empieza a pensar que si entre semana bebiera una gota de alcohol ya no podría parar de beber en todo el día. Aunque alguna vez ha probado el cannabis, no lo consume habitualmente. Hace un par de meses salió el sábado con su grupo de amigos y después de tomar cuatro o cinco cervezas comenzó a tomar copas, tras cuatro copas ya no recordaba nada. Empezó a sentir que su corazón se le aceleraba como nunca, se empezó a sentir raro y sus amigos lo sacaron al aire libre diciendo que se le pasaría, pero no se le pasó. Esa noche se fue a casa y el domingo no salió; los compañeros le dijeron que seguramente le pusieron alcohol de mala calidad. Durante la semana estuvo inquieto e intento no pensar en lo ocurrido, pero el viernes cuando estaba acercándose al bar empezó a sentir que el corazón se le aceleraba, y se empezó a poner nervioso, queriéndose marchar a casa. Los amigos insistieron para que no se fuera y él, para no soportar los comentarios negativos, se quedó, aunque sintiéndose mal. Javier ha comenzado a darse cuenta de que su intranquilidad va en aumento cuando bebe, que ya no disfruta como antes, y que se despierta con resaca y taquicardias. Se siente agobiado y con miedo a perder el control total respecto a la bebida. Los fines de semana bebe cada vez más y sin pasárselo bien, pero se siente incapaz de rechazar los planes de sus amigos y plantear actividades alternativas, por temor a quedarse sólo y al qué dirán. Javier siempre ha sido una persona tímida, callada e introvertida, a la que las situaciones sociales le generan mucha ansiedad. Le costó encontrar amigos en la universidad, las interacciones con chicas le resultan muy difíciles, y el alcohol le ha servido como herramienta para desinhibirse. Últimamente se siente culpable y triste, no sabe cómo hacer frente a la situación y ha comenzado a preocuparse por su salud. Se da cuenta que le cuesta más concentrarse y estudiar y que su rendimiento académico ha comenzado a disminuir. Señala que en su familia el alcohol ha estado presente siempre, y considera que su padre podría tener un problema con el alcohol dado que en bastantes ocasiones ha llegado a casa bebido. Para poder desarrollar un programa de beber controlado, ¿qué instrumento de evaluación puede ser el más útil?
Pregunta 465
CASO CLÍNICO 3. ENUNCIADO DEL CASO Javier, de 20 años, acude por un problema relacionado con el consumo de alcohol y derivado por el médico de cabecera. Vive con sus compañeros de piso y estudia segundo de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en una universidad privada. Sale casi todos los fines de semana con sus compañeros de piso: quedan los viernes después de clase a tomar unas cañas, y normalmente continúan bebiendo copas durante toda la noche hasta la mañana siguiente. El sábado se queda dormido hasta la tarde, y cuando se levanta, sale de nuevo de copas hasta la mañana del domingo. El domingo lo pasa en la cama sin hacer nada. El resto de la semana va a clase por las mañanas y estudia por las tardes. Antes solía ir al gimnasio a última hora, pero desde hace unos 6 meses ha dejado de hacerlo. Empieza a pensar que si entre semana bebiera una gota de alcohol ya no podría parar de beber en todo el día. Aunque alguna vez ha probado el cannabis, no lo consume habitualmente. Hace un par de meses salió el sábado con su grupo de amigos y después de tomar cuatro o cinco cervezas comenzó a tomar copas, tras cuatro copas ya no recordaba nada. Empezó a sentir que su corazón se le aceleraba como nunca, se empezó a sentir raro y sus amigos lo sacaron al aire libre diciendo que se le pasaría, pero no se le pasó. Esa noche se fue a casa y el domingo no salió; los compañeros le dijeron que seguramente le pusieron alcohol de mala calidad. Durante la semana estuvo inquieto e intento no pensar en lo ocurrido, pero el viernes cuando estaba acercándose al bar empezó a sentir que el corazón se le aceleraba, y se empezó a poner nervioso, queriéndose marchar a casa. Los amigos insistieron para que no se fuera y él, para no soportar los comentarios negativos, se quedó, aunque sintiéndose mal. Javier ha comenzado a darse cuenta de que su intranquilidad va en aumento cuando bebe, que ya no disfruta como antes, y que se despierta con resaca y taquicardias. Se siente agobiado y con miedo a perder el control total respecto a la bebida. Los fines de semana bebe cada vez más y sin pasárselo bien, pero se siente incapaz de rechazar los planes de sus amigos y plantear actividades alternativas, por temor a quedarse sólo y al qué dirán. Javier siempre ha sido una persona tímida, callada e introvertida, a la que las situaciones sociales le generan mucha ansiedad. Le costó encontrar amigos en la universidad, las interacciones con chicas le resultan muy difíciles, y el alcohol le ha servido como herramienta para desinhibirse. Últimamente se siente culpable y triste, no sabe cómo hacer frente a la situación y ha comenzado a preocuparse por su salud. Se da cuenta que le cuesta más concentrarse y estudiar y que su rendimiento académico ha comenzado a disminuir. Señala que en su familia el alcohol ha estado presente siempre, y considera que su padre podría tener un problema con el alcohol dado que en bastantes ocasiones ha llegado a casa bebido. De los siguientes componentes terapéuticos, ¿cuáles pueden ser los más adecuados en el caso de Javier?
Pregunta 466
CASO CLÍNICO 4. ENUNCIADO DEL CASO Jaione es una chica de 25 años que es derivada al Centro de Salud Mental por su cardiólogo. En un periodo de dos meses había acudido al servicio de urgencias hospitalarias en cuatro ocasiones presentando un cuadro de palpitaciones, disnea, sudoración, temblores y miedo, con la sensación de que iba a morir inminentemente. Estos síntomas aparecían rápidamente y le dejaban asustada, exhausta y plenamente convencida de que había sufrido un infarto de miocardio. Todas las evaluaciones médicas realizadas después de los episodios fueron normales. En la primera sesión con el psicólogo, la paciente aparece aseada, colaboradora y con un discurso coherente. El aspecto externo es de una joven nerviosa, excesivamente preocupada por su salud. Refiere que había tenido, en total, cinco crisis en los últimos tres meses y en contextos variados: trabajando, utilizando transporte público y mientras cenaba con amigos. Estos ataques habían provocado que tuviera un miedo constante a que le sucedieran de nuevo, por lo que había pedido unos días en el trabajo, evitaba tomar bebidas excitantes y no realizaba ningún tipo de actividad ¨me paso el día sin hacer nada¨. También refiere sufrir dificultades para iniciar y mantener el sueño y una disminución del apetito. Describía su situación actual como angustiosa ¨estar así es un verdadero infierno¨, a la espera de sufrir otro ataque, ya que estaba convencida de que tenía algún tipo de patología cardiaca que las pruebas médicas no habían detectado. En la exploración, Jaione comenta que, cuando tenía 9 años, había tenido pequeños problemas de ansiedad que habían diagnosticado como fobia escolar; estuvo acudiendo a algunas sesiones, -no precisa cuantas-, con la psicóloga del centro y el problema se resolvió fácilmente. También comenta que ella y su entorno la consideran una persona que se agobia con facilidad y que siempre está ¨dándole vueltas al coco¨. Sus padres están divorciados desde que tiene 12 años, siendo el proceso de divorcio bastante cordial; ella vive con su madre y sus dos hermanos menores. Su padre vive en otra provincia y no ha formado otra familia. La relación con todos ellos es correcta, y comenta que todos están bastante preocupados por su salud. De acuerdo a los criterios del DSM-5, Jaione presenta un diagnóstico de:
Pregunta 467
CASO CLÍNICO 4. ENUNCIADO DEL CASO Jaione es una chica de 25 años que es derivada al Centro de Salud Mental por su cardiólogo. En un periodo de dos meses había acudido al servicio de urgencias hospitalarias en cuatro ocasiones presentando un cuadro de palpitaciones, disnea, sudoración, temblores y miedo, con la sensación de que iba a morir inminentemente. Estos síntomas aparecían rápidamente y le dejaban asustada, exhausta y plenamente convencida de que había sufrido un infarto de miocardio. Todas las evaluaciones médicas realizadas después de los episodios fueron normales. En la primera sesión con el psicólogo, la paciente aparece aseada, colaboradora y con un discurso coherente. El aspecto externo es de una joven nerviosa, excesivamente preocupada por su salud. Refiere que había tenido, en total, cinco crisis en los últimos tres meses y en contextos variados: trabajando, utilizando transporte público y mientras cenaba con amigos. Estos ataques habían provocado que tuviera un miedo constante a que le sucedieran de nuevo, por lo que había pedido unos días en el trabajo, evitaba tomar bebidas excitantes y no realizaba ningún tipo de actividad ¨me paso el día sin hacer nada¨. También refiere sufrir dificultades para iniciar y mantener el sueño y una disminución del apetito. Describía su situación actual como angustiosa ¨estar así es un verdadero infierno¨, a la espera de sufrir otro ataque, ya que estaba convencida de que tenía algún tipo de patología cardiaca que las pruebas médicas no habían detectado. En la exploración, Jaione comenta que, cuando tenía 9 años, había tenido pequeños problemas de ansiedad que habían diagnosticado como fobia escolar; estuvo acudiendo a algunas sesiones, -no precisa cuantas-, con la psicóloga del centro y el problema se resolvió fácilmente. También comenta que ella y su entorno la consideran una persona que se agobia con facilidad y que siempre está ¨dándole vueltas al coco¨. Sus padres están divorciados desde que tiene 12 años, siendo el proceso de divorcio bastante cordial; ella vive con su madre y sus dos hermanos menores. Su padre vive en otra provincia y no ha formado otra familia. La relación con todos ellos es correcta, y comenta que todos están bastante preocupados por su salud. Señale cuál de las siguientes afirmaciones en relación con el tratamiento es correcta:
Pregunta 468
CASO CLÍNICO 4. ENUNCIADO DEL CASO Jaione es una chica de 25 años que es derivada al Centro de Salud Mental por su cardiólogo. En un periodo de dos meses había acudido al servicio de urgencias hospitalarias en cuatro ocasiones presentando un cuadro de palpitaciones, disnea, sudoración, temblores y miedo, con la sensación de que iba a morir inminentemente. Estos síntomas aparecían rápidamente y le dejaban asustada, exhausta y plenamente convencida de que había sufrido un infarto de miocardio. Todas las evaluaciones médicas realizadas después de los episodios fueron normales. En la primera sesión con el psicólogo, la paciente aparece aseada, colaboradora y con un discurso coherente. El aspecto externo es de una joven nerviosa, excesivamente preocupada por su salud. Refiere que había tenido, en total, cinco crisis en los últimos tres meses y en contextos variados: trabajando, utilizando transporte público y mientras cenaba con amigos. Estos ataques habían provocado que tuviera un miedo constante a que le sucedieran de nuevo, por lo que había pedido unos días en el trabajo, evitaba tomar bebidas excitantes y no realizaba ningún tipo de actividad ¨me paso el día sin hacer nada¨. También refiere sufrir dificultades para iniciar y mantener el sueño y una disminución del apetito. Describía su situación actual como angustiosa ¨estar así es un verdadero infierno¨, a la espera de sufrir otro ataque, ya que estaba convencida de que tenía algún tipo de patología cardiaca que las pruebas médicas no habían detectado. En la exploración, Jaione comenta que, cuando tenía 9 años, había tenido pequeños problemas de ansiedad que habían diagnosticado como fobia escolar; estuvo acudiendo a algunas sesiones, -no precisa cuantas-, con la psicóloga del centro y el problema se resolvió fácilmente. También comenta que ella y su entorno la consideran una persona que se agobia con facilidad y que siempre está ¨dándole vueltas al coco¨. Sus padres están divorciados desde que tiene 12 años, siendo el proceso de divorcio bastante cordial; ella vive con su madre y sus dos hermanos menores. Su padre vive en otra provincia y no ha formado otra familia. La relación con todos ellos es correcta, y comenta que todos están bastante preocupados por su salud. ¿Qué componente terapéutico no sería de utilidad para trabajar las cogniciones catastróficas?
Pregunta 469
CASO CLÍNICO 4. ENUNCIADO DEL CASO Jaione es una chica de 25 años que es derivada al Centro de Salud Mental por su cardiólogo. En un periodo de dos meses había acudido al servicio de urgencias hospitalarias en cuatro ocasiones presentando un cuadro de palpitaciones, disnea, sudoración, temblores y miedo, con la sensación de que iba a morir inminentemente. Estos síntomas aparecían rápidamente y le dejaban asustada, exhausta y plenamente convencida de que había sufrido un infarto de miocardio. Todas las evaluaciones médicas realizadas después de los episodios fueron normales. En la primera sesión con el psicólogo, la paciente aparece aseada, colaboradora y con un discurso coherente. El aspecto externo es de una joven nerviosa, excesivamente preocupada por su salud. Refiere que había tenido, en total, cinco crisis en los últimos tres meses y en contextos variados: trabajando, utilizando transporte público y mientras cenaba con amigos. Estos ataques habían provocado que tuviera un miedo constante a que le sucedieran de nuevo, por lo que había pedido unos días en el trabajo, evitaba tomar bebidas excitantes y no realizaba ningún tipo de actividad ¨me paso el día sin hacer nada¨. También refiere sufrir dificultades para iniciar y mantener el sueño y una disminución del apetito. Describía su situación actual como angustiosa ¨estar así es un verdadero infierno¨, a la espera de sufrir otro ataque, ya que estaba convencida de que tenía algún tipo de patología cardiaca que las pruebas médicas no habían detectado. En la exploración, Jaione comenta que, cuando tenía 9 años, había tenido pequeños problemas de ansiedad que habían diagnosticado como fobia escolar; estuvo acudiendo a algunas sesiones, -no precisa cuantas-, con la psicóloga del centro y el problema se resolvió fácilmente. También comenta que ella y su entorno la consideran una persona que se agobia con facilidad y que siempre está ¨dándole vueltas al coco¨. Sus padres están divorciados desde que tiene 12 años, siendo el proceso de divorcio bastante cordial; ella vive con su madre y sus dos hermanos menores. Su padre vive en otra provincia y no ha formado otra familia. La relación con todos ellos es correcta, y comenta que todos están bastante preocupados por su salud. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es correcta en relación con los factores de riesgo para los trastornos de ansiedad?
Pregunta 470
CASO CLÍNICO 5. ENUNCIADO DEL CASO Cristina es una mujer de 35 años, casada, con una hija de tres años y a punto de tener a su segundo hijo. Es licenciada en economía, pero dejó de trabajar después del nacimiento de su primera hija. Su esposo es empresario y el nivel económico de la familia es alto. Acude a su Centro de Salud Mental derivada por su médico de cabecera. Ella y su marido tienen una amistad íntima con otra pareja, con quienes comparten salidas de fin de semana y algún periodo vacacional. Desde hace unos meses, coincidiendo con el embarazo, Cristina refiere tener pensamientos recurrentes acerca de sentirse sexualmente atraída por el hombre del matrimonio amigo, Jon. En esas fantasías se ve teniendo relaciones sexuales con él y esto le hace sentirse muy incómoda cuando coinciden en persona, ya que se ve incapaz de controlar su comportamiento. Cuando mantiene relaciones con su marido, siente pánico, ya que se imagina teniendo relaciones con Jon y se ve capaz de decir su nombre en lugar del de su esposo. Entiende que estas relaciones con Jon no van a producirse, ya que ella no quiere hacer daño a su esposo. La paciente admite tener este tipo de fantasías de tipo sexual con otros hombres de edades similares a la de Jon, pero con menor frecuencia. También admite tener pensamientos recurrentes sobre las consecuencias de la infidelidad, como la vergüenza, la culpabilidad y la pérdida de su estatus económico. Estos pensamientos le ocupan buena parte del día, le generan altos niveles de ansiedad y, en ocasiones, síntomas parecidos a los de un ataque de pánico, sobre todo al pensar que su marido le puede quitar a sus hijos. Para contrarrestar estos pensamientos, Cristina suele intentar ¨quitárselos de la cabeza¨, repasar mentalmente todos los encuentros con la pareja de amigos, para ver si su conducta ha sido extraña, y entretenerse con otras tareas de casa o jugando con su hija. Asimismo, evita quedar con la pareja de amigos y contestar a sus llamadas de teléfono, a pesar de que su marido está extrañado con estas conductas. En la exploración, la paciente refiere que cuando tenía 18 años tuvo unas discusiones importantes con su padre debidas a la elección de los estudios. Tras estas discusiones aparecieron pensamientos en los que se sentía capaz de matar a su padre, lo que le provocaba mucha ansiedad, además de algunos síntomas compatibles con ataques de pánico. Estos pensamientos remitieron cuando se fue a estudiar a la universidad en otra comunidad autónoma. También admite que, después de dar a luz a su hija, aparecieron pensamientos en los que se veía capaz de hacer daño a la recién nacida y que le provocaban gran ansiedad y sintomatología física, por lo que, en los primeros días después del nacimiento, procuraba no pasar mucho tiempo a solas con la niña. Estos pensamientos fueron desapareciendo conforme su hija creció. En la evaluación psicológica se han obtenido los siguientes datos: una puntuación de 24 en la escala Y-BOCS; una puntuación de 21 en la escala BDI-II; y una puntuación de 26 en la escala BAI. Según el DSM-5 Cristina presenta un diagnóstico de:
Pregunta 471
CASO CLÍNICO 5. ENUNCIADO DEL CASO Cristina es una mujer de 35 años, casada, con una hija de tres años y a punto de tener a su segundo hijo. Es licenciada en economía, pero dejó de trabajar después del nacimiento de su primera hija. Su esposo es empresario y el nivel económico de la familia es alto. Acude a su Centro de Salud Mental derivada por su médico de cabecera. Ella y su marido tienen una amistad íntima con otra pareja, con quienes comparten salidas de fin de semana y algún periodo vacacional. Desde hace unos meses, coincidiendo con el embarazo, Cristina refiere tener pensamientos recurrentes acerca de sentirse sexualmente atraída por el hombre del matrimonio amigo, Jon. En esas fantasías se ve teniendo relaciones sexuales con él y esto le hace sentirse muy incómoda cuando coinciden en persona, ya que se ve incapaz de controlar su comportamiento. Cuando mantiene relaciones con su marido, siente pánico, ya que se imagina teniendo relaciones con Jon y se ve capaz de decir su nombre en lugar del de su esposo. Entiende que estas relaciones con Jon no van a producirse, ya que ella no quiere hacer daño a su esposo. La paciente admite tener este tipo de fantasías de tipo sexual con otros hombres de edades similares a la de Jon, pero con menor frecuencia. También admite tener pensamientos recurrentes sobre las consecuencias de la infidelidad, como la vergüenza, la culpabilidad y la pérdida de su estatus económico. Estos pensamientos le ocupan buena parte del día, le generan altos niveles de ansiedad y, en ocasiones, síntomas parecidos a los de un ataque de pánico, sobre todo al pensar que su marido le puede quitar a sus hijos. Para contrarrestar estos pensamientos, Cristina suele intentar ¨quitárselos de la cabeza¨, repasar mentalmente todos los encuentros con la pareja de amigos, para ver si su conducta ha sido extraña, y entretenerse con otras tareas de casa o jugando con su hija. Asimismo, evita quedar con la pareja de amigos y contestar a sus llamadas de teléfono, a pesar de que su marido está extrañado con estas conductas. En la exploración, la paciente refiere que cuando tenía 18 años tuvo unas discusiones importantes con su padre debidas a la elección de los estudios. Tras estas discusiones aparecieron pensamientos en los que se sentía capaz de matar a su padre, lo que le provocaba mucha ansiedad, además de algunos síntomas compatibles con ataques de pánico. Estos pensamientos remitieron cuando se fue a estudiar a la universidad en otra comunidad autónoma. También admite que, después de dar a luz a su hija, aparecieron pensamientos en los que se veía capaz de hacer daño a la recién nacida y que le provocaban gran ansiedad y sintomatología física, por lo que, en los primeros días después del nacimiento, procuraba no pasar mucho tiempo a solas con la niña. Estos pensamientos fueron desapareciendo conforme su hija creció. En la evaluación psicológica se han obtenido los siguientes datos: una puntuación de 24 en la escala Y-BOCS; una puntuación de 21 en la escala BDI-II; y una puntuación de 26 en la escala BAI. Tomando en consideración los datos obtenidos en la evaluación, ¿cuál de los siguientes procedimientos sería necesario incluir para obtener más información sobre su cuadro clínico?
Pregunta 472
CASO CLÍNICO 5. ENUNCIADO DEL CASO Cristina es una mujer de 35 años, casada, con una hija de tres años y a punto de tener a su segundo hijo. Es licenciada en economía, pero dejó de trabajar después del nacimiento de su primera hija. Su esposo es empresario y el nivel económico de la familia es alto. Acude a su Centro de Salud Mental derivada por su médico de cabecera. Ella y su marido tienen una amistad íntima con otra pareja, con quienes comparten salidas de fin de semana y algún periodo vacacional. Desde hace unos meses, coincidiendo con el embarazo, Cristina refiere tener pensamientos recurrentes acerca de sentirse sexualmente atraída por el hombre del matrimonio amigo, Jon. En esas fantasías se ve teniendo relaciones sexuales con él y esto le hace sentirse muy incómoda cuando coinciden en persona, ya que se ve incapaz de controlar su comportamiento. Cuando mantiene relaciones con su marido, siente pánico, ya que se imagina teniendo relaciones con Jon y se ve capaz de decir su nombre en lugar del de su esposo. Entiende que estas relaciones con Jon no van a producirse, ya que ella no quiere hacer daño a su esposo. La paciente admite tener este tipo de fantasías de tipo sexual con otros hombres de edades similares a la de Jon, pero con menor frecuencia. También admite tener pensamientos recurrentes sobre las consecuencias de la infidelidad, como la vergüenza, la culpabilidad y la pérdida de su estatus económico. Estos pensamientos le ocupan buena parte del día, le generan altos niveles de ansiedad y, en ocasiones, síntomas parecidos a los de un ataque de pánico, sobre todo al pensar que su marido le puede quitar a sus hijos. Para contrarrestar estos pensamientos, Cristina suele intentar ¨quitárselos de la cabeza¨, repasar mentalmente todos los encuentros con la pareja de amigos, para ver si su conducta ha sido extraña, y entretenerse con otras tareas de casa o jugando con su hija. Asimismo, evita quedar con la pareja de amigos y contestar a sus llamadas de teléfono, a pesar de que su marido está extrañado con estas conductas. En la exploración, la paciente refiere que cuando tenía 18 años tuvo unas discusiones importantes con su padre debidas a la elección de los estudios. Tras estas discusiones aparecieron pensamientos en los que se sentía capaz de matar a su padre, lo que le provocaba mucha ansiedad, además de algunos síntomas compatibles con ataques de pánico. Estos pensamientos remitieron cuando se fue a estudiar a la universidad en otra comunidad autónoma. También admite que, después de dar a luz a su hija, aparecieron pensamientos en los que se veía capaz de hacer daño a la recién nacida y que le provocaban gran ansiedad y sintomatología física, por lo que, en los primeros días después del nacimiento, procuraba no pasar mucho tiempo a solas con la niña. Estos pensamientos fueron desapareciendo conforme su hija creció. En la evaluación psicológica se han obtenido los siguientes datos: una puntuación de 24 en la escala Y-BOCS; una puntuación de 21 en la escala BDI-II; y una puntuación de 26 en la escala BAI. Señale la opción correcta en relación con el diagnóstico diferencial de la paciente:
Pregunta 473
CASO CLÍNICO 5. ENUNCIADO DEL CASO Cristina es una mujer de 35 años, casada, con una hija de tres años y a punto de tener a su segundo hijo. Es licenciada en economía, pero dejó de trabajar después del nacimiento de su primera hija. Su esposo es empresario y el nivel económico de la familia es alto. Acude a su Centro de Salud Mental derivada por su médico de cabecera. Ella y su marido tienen una amistad íntima con otra pareja, con quienes comparten salidas de fin de semana y algún periodo vacacional. Desde hace unos meses, coincidiendo con el embarazo, Cristina refiere tener pensamientos recurrentes acerca de sentirse sexualmente atraída por el hombre del matrimonio amigo, Jon. En esas fantasías se ve teniendo relaciones sexuales con él y esto le hace sentirse muy incómoda cuando coinciden en persona, ya que se ve incapaz de controlar su comportamiento. Cuando mantiene relaciones con su marido, siente pánico, ya que se imagina teniendo relaciones con Jon y se ve capaz de decir su nombre en lugar del de su esposo. Entiende que estas relaciones con Jon no van a producirse, ya que ella no quiere hacer daño a su esposo. La paciente admite tener este tipo de fantasías de tipo sexual con otros hombres de edades similares a la de Jon, pero con menor frecuencia. También admite tener pensamientos recurrentes sobre las consecuencias de la infidelidad, como la vergüenza, la culpabilidad y la pérdida de su estatus económico. Estos pensamientos le ocupan buena parte del día, le generan altos niveles de ansiedad y, en ocasiones, síntomas parecidos a los de un ataque de pánico, sobre todo al pensar que su marido le puede quitar a sus hijos. Para contrarrestar estos pensamientos, Cristina suele intentar ¨quitárselos de la cabeza¨, repasar mentalmente todos los encuentros con la pareja de amigos, para ver si su conducta ha sido extraña, y entretenerse con otras tareas de casa o jugando con su hija. Asimismo, evita quedar con la pareja de amigos y contestar a sus llamadas de teléfono, a pesar de que su marido está extrañado con estas conductas. En la exploración, la paciente refiere que cuando tenía 18 años tuvo unas discusiones importantes con su padre debidas a la elección de los estudios. Tras estas discusiones aparecieron pensamientos en los que se sentía capaz de matar a su padre, lo que le provocaba mucha ansiedad, además de algunos síntomas compatibles con ataques de pánico. Estos pensamientos remitieron cuando se fue a estudiar a la universidad en otra comunidad autónoma. También admite que, después de dar a luz a su hija, aparecieron pensamientos en los que se veía capaz de hacer daño a la recién nacida y que le provocaban gran ansiedad y sintomatología física, por lo que, en los primeros días después del nacimiento, procuraba no pasar mucho tiempo a solas con la niña. Estos pensamientos fueron desapareciendo conforme su hija creció. En la evaluación psicológica se han obtenido los siguientes datos: una puntuación de 24 en la escala Y-BOCS; una puntuación de 21 en la escala BDI-II; y una puntuación de 26 en la escala BAI. Tomando en consideración las características del caso, escoja la opción correcta:
Pregunta 474
CASO CLÍNICO 5. ENUNCIADO DEL CASO Cristina es una mujer de 35 años, casada, con una hija de tres años y a punto de tener a su segundo hijo. Es licenciada en economía, pero dejó de trabajar después del nacimiento de su primera hija. Su esposo es empresario y el nivel económico de la familia es alto. Acude a su Centro de Salud Mental derivada por su médico de cabecera. Ella y su marido tienen una amistad íntima con otra pareja, con quienes comparten salidas de fin de semana y algún periodo vacacional. Desde hace unos meses, coincidiendo con el embarazo, Cristina refiere tener pensamientos recurrentes acerca de sentirse sexualmente atraída por el hombre del matrimonio amigo, Jon. En esas fantasías se ve teniendo relaciones sexuales con él y esto le hace sentirse muy incómoda cuando coinciden en persona, ya que se ve incapaz de controlar su comportamiento. Cuando mantiene relaciones con su marido, siente pánico, ya que se imagina teniendo relaciones con Jon y se ve capaz de decir su nombre en lugar del de su esposo. Entiende que estas relaciones con Jon no van a producirse, ya que ella no quiere hacer daño a su esposo. La paciente admite tener este tipo de fantasías de tipo sexual con otros hombres de edades similares a la de Jon, pero con menor frecuencia. También admite tener pensamientos recurrentes sobre las consecuencias de la infidelidad, como la vergüenza, la culpabilidad y la pérdida de su estatus económico. Estos pensamientos le ocupan buena parte del día, le generan altos niveles de ansiedad y, en ocasiones, síntomas parecidos a los de un ataque de pánico, sobre todo al pensar que su marido le puede quitar a sus hijos. Para contrarrestar estos pensamientos, Cristina suele intentar ¨quitárselos de la cabeza¨, repasar mentalmente todos los encuentros con la pareja de amigos, para ver si su conducta ha sido extraña, y entretenerse con otras tareas de casa o jugando con su hija. Asimismo, evita quedar con la pareja de amigos y contestar a sus llamadas de teléfono, a pesar de que su marido está extrañado con estas conductas. En la exploración, la paciente refiere que cuando tenía 18 años tuvo unas discusiones importantes con su padre debidas a la elección de los estudios. Tras estas discusiones aparecieron pensamientos en los que se sentía capaz de matar a su padre, lo que le provocaba mucha ansiedad, además de algunos síntomas compatibles con ataques de pánico. Estos pensamientos remitieron cuando se fue a estudiar a la universidad en otra comunidad autónoma. También admite que, después de dar a luz a su hija, aparecieron pensamientos en los que se veía capaz de hacer daño a la recién nacida y que le provocaban gran ansiedad y sintomatología física, por lo que, en los primeros días después del nacimiento, procuraba no pasar mucho tiempo a solas con la niña. Estos pensamientos fueron desapareciendo conforme su hija creció. En la evaluación psicológica se han obtenido los siguientes datos: una puntuación de 24 en la escala Y-BOCS; una puntuación de 21 en la escala BDI-II; y una puntuación de 26 en la escala BAI. Señale la opción incorrecta en relación con la aplicación de exposición y prevención de respuesta:
Pregunta 475
CASO CLÍNICO 6. ENUNCIADO DEL CASO Iker es un chico de 25 años, soltero y en paro; que asiste a la consulta de psicología derivado por el psiquiatra para su valoración. Lleva acudiendo al CSM durante años para controlar los síntomas psicóticos y afectivos, así como el consumo abusivo de marihuana. Al preguntarle por su historia, Iker relata haber tenido una infancia y adolescencia temprana normal en la que llevaba bien los estudios, jugaba al baloncesto y formaba parte de una cuadrilla con la que compartía el tiempo libre. Sobre los 15 años comenzó a sentirse triste, con falta de energía, sin motivación para estudiar o quedar con sus amigos, y comenzó a aislarse en su habitación. La novia que tenía en aquella época le dejó, ya que no se encontraba cómoda con su comportamiento. En esa época, comenzó a fumar marihuana casi a diario, ya que le servía para olvidar lo triste que estaba. Unos meses más tarde, comenzó a experimentar crisis de angustia recurrentes, en las que sufría taquicardias y le atenazaba el miedo a morir. En aquella época, sus padres le enviaron al psiquiatra para tratar los síntomas ansioso-depresivos, que se resolvieron adecuadamente tras la pauta de un ISRS y de psicoterapia de apoyo. Al desaparecer los síntomas de depresión, Iker decidió dejar la medicación; esto provocó que se encontrase de nuevo triste y desmotivado, con episodios de irritabilidad. El rendimiento académico empeoró y no pudo aprobar la selectividad para estudiar la carrera que él quería, lo que provocó un nuevo aislamiento social y un aumento en el consumo de tóxicos. En esta época consumía marihuana a diario. A los 20 años, Iker sufrió un brote psicótico que requiere de hospitalización. Aparecen alucinaciones auditivas en las que las voces le acusan de haber abusado de su ex novia. Él está convencido de que estos abusos habían ocurrido, a pesar de que no había ninguna prueba que lo corroborase. Este episodio le genera un gran malestar, que lleva a un intento de suicidio en el que se produce cortes en los brazos, lo que condujo al ingreso. En el momento de la hospitalización presenta agitación y altos niveles de ansiedad. Tras pautarle medicación ansiolítica y antipsicótica, los síntomas de agitación remiten, pero, al cabo de unos días, se encuentra muy deprimido, con anhedonia, sentimientos de culpa, dificultades de sueño, falta de apetito y problemas de concentración. Tras administrarle un combinado de antidepresivos y antipsicóticos la clínica psicótica y depresiva remite. La duración del episodio psicótico fue de unas seis semanas, de las cuales cuatro se caracterizaron por el predominio de la sintomatología depresiva. Antes de los 25 años, y habiendo reducido considerablemente el consumo de marihuana, fue ingresado dos veces más. Ambos episodios comenzaron con un par de semanas previas de delirios y alucinaciones relacionados con el malestar que le había causado a su exnovia. Estos episodios se acompañaban de síntomas depresivos intensos. Durante ambas recaídas había mantenido la pauta médica prescrita por su psiquiatra, Clozapina y Sertralina, junto con la psicoterapia de apoyo. Su psiquiatra refiere que la disforia y la irritabilidad no se habían resuelto desde el primer ingreso y que el consumo de tóxicos empeoraba considerablemente la sintomatología afectiva. Después de la estabilización sintomatológica en el tercer ingreso, se le derivo a recursos psicosociales para trabajar la abstinencia de tóxicos, con relativo éxito ya que desde hace unos seis meses no ha fumado marihuana ¿Cuál de los siguientes diagnósticos correspondería al caso de Iker?